Piden prisión para un médico por la muerte de una paciente del HUCE en 2024
TRIBUNALES
Las actuaciones se han retrotraído a la fase de instrucción y próximamente volverá a señalarse la vista oral. También se solicita una inhabilitación profesional de seis años para el facultativo
Un médico que trabajó durante un breve periodo temporal de 2024 en el servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Ceuta (HUCE) se enfrenta a un máximo de cuatro años de prisión por la muerte de una paciente que falleció en el mes de agosto de ese año tras una intervención practicada por decisión suya, según han confirmado a este diario diferentes fuentes cercanas al caso.
Está acusado de un supuesto delito de homicidio por imprudencia profesional grave al ver una responsabilidad penal en el fallecimiento de la mujer, una señora mayor de 80 años.
También se solicita, además de una indemnización para la familia de la fallecida, hasta seis años de inhabilitación especial para el ejercicio de la profesión médica del facultativo, y además el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) figura en la causa como responsable civil subsidiario al haber contratado al doctor.
Este jueves estaba previsto que se celebrase la audiencia preliminar del procedimiento, pero la magistrada titular de la plaza número 1 de la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Ceuta ha ordenado su suspensión y que las actuaciones vuelvan a la fase de instrucción a petición del letrado que representa los intereses de la familia, ya que la aseguradora personada durante la instrucción no era la del médico acusado, lo que supone una irregularidad procesal.
De acuerdo con las mismas fuentes consultadas, la mujer estaba aquejada de una arritmia común, una fibrilación auricular, pero tenía “controlado” su estado de salud hasta que acudió al Hospital al presentar una frecuencia cardiaca “alta”.
La paciente fue llevada a Urgencias y allí se le practicó una cardioversión eléctrica con una carga de 150 julios, para la que hubo que aplicarle 100 miligramos de propofol, un potente agente anestésico intravenoso de acción ultrarrápida que habría resultado ser la causa última de la muerte. Días después de la intervención se dio el fallecimiento, tras complicaciones en su estado de salud.
Las acusaciones consideran que una mujer de esa edad y peso no debería haber sido intervenida de esa manera y que su estado no revestía de un riesgo de vida o muerte para practicarse una cardioversión eléctrica aplicando el mencionado sedante en Urgencias, sino que podría haberse programado para operarse en un quirófano.