Piden siete años de prisión para un acusado de controlar a su expareja

VIOLENCIA DE GÉNERO

Ambas partes han reconocido que la relación marital era asimétrica a nivel económico, pero los testigos no han llegado a probar los delitos que se le imputan al varón acusado

Las acusaciones y el juez, tras un biombo que separa el acusado de la denunciante.
Las acusaciones y el juez, tras un biombo que separa el acusado de la denunciante. | S.C.
S.C.
03 mar 2026 - 18:32

Un varón se enfrenta a un máximo de siete años de prisión por haber cometido presuntamente contra su expareja cuatro supuestos delitos relacionados con la violencia de género. El juicio se ha practicado este martes en la Sección Penal del Tribunal de Instancia de Ceuta (plaza 2) en su totalidad con el interrogatorio entre el acusado, la denunciante y el resto de testigos, quienes no han llegado a probar explícitamente los ilícitos que se le imputan al procesado.

El largo procedimiento que acaparó la mayor parte de la jornada de este 3 de marzo en la sala de vistas del Juzgado de lo Penal del Ceuta Center no pareció dejar un buen sabor de boca a las acusaciones, toda vez que la pena total que se le pide al acusado, de siete años de prisión, se antoja muy elevada teniendo en cuenta que las pruebas testificales no lograron a apuntalar los cargos que se le imputan al hombre sentado en el banquillo; al menos: presuntos delitos coacciones continuadas, malos tratos, amenazas y lesiones, según la información que ha trascendido a lo largo de un juicio de más de tres horas de duración.

Los hechos denunciados se remontan a los últimos años de relación de convivencia entre la expareja, desde 2021 hasta el 24 de febrero de 2024, cuando la mujer interpuso la denuncia contra su exmarido, con quien estuvo casada desde 2018. Según han relatado ambos implicados, la relación comenzó a deteriorarse desde el nacimiento de su hija. La denunciante y las acusaciones aseguran que el varón sometió continuadamente a su expareja principalmente de manera ecónomica, ya que tanto ella dependía de la tarjeta bancaria del acusado para “pagar todo” como él le negaba usar su coche para viajar a Marruecos a ver a la familia de la denunciante —negativa ejercida mediante supuestas amenazas, entre otras vejaciones a las que presuntamente la habría sometido—. El hombre ha asegurado que la razón de impedirle coger el vehículo es porque el coche tenía varias averías que ponían “en peligro” tanto la integridad física de su mujer como la de su propia hija.

La denuncia llegó el citado 24 de febrero de 2024 tras una visita de la esposa al hospital aquejada de una situación de estrés y de una discusión posterior a su paso por el médico, tras la cual el varón le habría dado un “brusco empujón” del que ha asegurado haber sido testigo la prima de la mujer.

En la vista también ha comparecido la hermana del acusado, que ha jurado que él no es una persona machista pero que también ha demostrado desconocer cuál era la relación económica asimétrica en la que se sustentaba la pareja. Los policías nacionales que intervinieron tras la denuncia y el médico del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Ceuta no han arrojado mucha más luz al caso, ya que han asegurado que se limitaron a reflejar en los atestados y en el informe pericial lo que le refería la denunciante. Por su parte, el agente encargado del estudio del volcado de datos de los teléfonos de ambos no ha sido contundente al defender que los mensajes que él le mandaba a ella podrían constituir amenazas; al menos, “veladas”.

En sus conclusiones la Fiscalía ha mantenido que la mujer se encontraba “intimidada” y “controlada” por su exmarido desde hace años a través de violencia física y también psicológica. El acusado, por su parte, ha vuelto a negar los cargos durante el ejercicio de su derecho a la última palabra, y el juicio ha quedado visto para sentencia este mismo martes.

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