Un preso, acusado de intentar llamar a su expareja con una orden de alejamiento en vigor
TRIBUNALES
El reo ha insistido en que no intentó comunicarse con la mujer y su abogada ha defendido que no ha llegado a cometer el delito
Un preso del Centro Penitenciario Fuerte Mendizábal que responde a las iniciales H.F. está acusado de haber intentado quebrantar la orden de alejamiento e incomunicación que le impide contactar con su expareja en el marco de una sentencia anterior por un delito relacionado con la violencia de género. El juicio se ha celebrado en la mañana de este jueves en la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Ceuta (plaza número 2) y en el procedimiento han comparecido tanto una funcionaria de prisiones como el propio reo.
De acuerdo con la información aportada por la Fiscalía en la vista, el acusado fue condenado en el mes de mayo de 2024 y una de las penas anexas a la privativa de libertad que se le impuso fue una prohibición de aproximarse y de comunicarse con la víctima, si bien esta restricción la habría supuestamente quebrantado el 2 de febrero del año pasado, lo que dio lugar a la apertura de este procedimiento.
La representante del Ministerio Público ha presentado una instancia de la prisión escrita a mano con la que el acusado habría solicitado llamar a su expareja en esa fecha. El documento tiene tanto datos personales de él como de ella, y supuestamente el hombre habría aportado además un contrato que tiene suscrito la mujer con su compañía telefónica; información que a juicio de la Fiscalía “solo podía tener él”.
El reo, que ha comparecido por videoconferencia desde la prisión, ha negado los hechos, ha dicho que la letra de la solicitud no se corresponde con la suya y se ha mantenido firme tanto en su interrogatorio como en el ejercicio de su derecho a la última palabra. “En ningún momento he presentado el contrato, he querido ponerme en contacto con ella ni la he molestado”, ha manifestado en resumen.
Por su parte, su abogada ha defendido la inexistencia del delito al no ver que se haya producido ni una tentativa para cometerlo por los filtros que tienen que pasar los presos en la cárcel desde que presentan la solicitud hasta que les concede el permiso para llamar. De haberse dado el caso, “no llega a ser punible”, ha manifestado.
El juicio ha quedado visto para sentencia este mismo jueves.