La pulsera de seguimiento de un yihadista falló, pero tardaron tres días en comprobarlo por ser fin de semana

TRIBUNALES / TERRORISMO

Ilias M., el ‘reportero de la yihad’, se ha sentado este martes en el banquillo porque su dispositivo de vigilancia, impuesto cuando estaba en libertad condicional, tuvo dos incidencias en 2024. El 26 de noviembre de ese año fue nuevamente encarcelado

Ilias, de espaldas, sentado en el banquillo
Ilias, de espaldas, sentado en el banquillo | S.C.

Ilias M., conocido como el ‘reportero de la yihad’ por su actividad de propaganda a favor del Estado Islámico (ISIS), se ha sentado este martes en el banquillo por dos incidencias registradas en 2024 en la pulsera de vigilancia telemática que debía llevar durante su periodo de libertad vigilada. La primera se produjo el sábado 2 de febrero y no fue comprobada presencialmente hasta el lunes 5, cuando agentes de la Policía Nacional acudieron a su domicilio en Ceuta. Según ha explicado durante el juicio un miembro de la Brigada de Información, la comprobación se demoró porque era fin de semana.

Cuando el Centro Operativo de Vigilancia Electrónica (COVE) de Instituciones Penitenciarias detectó la incidencia, llamó al acusado para que cargara el dispositivo. Sin embargo, los agentes que han declarado en la vista han asegurado que no consiguieron contactar telefónicamente con él durante esos días, una versión que Ilias M. ha negado. Uno de los policías ha señalado que este tipo de incidencias son relativamente habituales y que, por lo general, se resuelven entre el centro de vigilancia y la persona sometida a control telemático.

La segunda incidencia se produjo el 26 de noviembre de 2024, horas después de que la Guardia Civil detuviera al acusado en su vivienda del barrio del Príncipe Alfonso. Ilias M. ha explicado que estaba inmovilizado y esposado cuando el dispositivo le avisó de que la batería estaba a punto de agotarse. Su detención y posterior ingreso en prisión no estuvieron motivados por un supuesto incumplimiento de la medida de libertad vigilada, sino por otra investigación relacionada con su presunta actividad yihadista.

La Fiscalía solicita para él una multa de 10 meses con una cuota diaria de 20 euros —lo que suma 6.000 euros— por un delito de quebrantamiento de condena. El Ministerio Público sostiene que el acusado tenía la obligación de mantener activo el dispositivo durante todo el año 2024 y considera acreditado que incumplió ese deber. La defensa, por su parte, ha solicitado la absolución al entender que no existen pruebas suficientes de una omisión deliberada y que las incidencias pudieron deberse a un fallo técnico. El juicio ha quedado visto para sentencia en la mañana de este mismo martes en la plaza número 1 de la Sección de lo Penal de Tribunal de Instancia de Ceuta.

Durante la vista, uno de los agentes de la Brigada de Información ha explicado que las incidencias en este tipo de dispositivos no siempre dan lugar a una intervención inmediata. “Es relativamente normal que haya una incidencia. Nosotros solo informamos anualmente de estas incidencias, salvo que se haya cometido un delito directo. Es extraño que esté dos días sin localizar, pero lo normal es que esto se resuelva entre el COVE y el acusado”, ha declarado.

El COVE es la unidad de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias encargada de gestionar y supervisar a distancia el seguimiento de las personas sometidas a medidas de control telemático. En el caso de Ilias M., la pulsera formaba parte de las condiciones impuestas tras su condena por enaltecimiento del terrorismo. El acusado ha sido trasladado desde una cárcel peninsular para la celebración del juicio, según han confirmado fuentes policiales a El Pueblo.

Detenido por tercera vez en siete años

La trayectoria judicial de Ilias M. fue detallada por El País en un artículo publicado el 23 de diciembre de 2024, después de su última detención. El diario relató que el hombre, de nacionalidad española y entonces de 35 años, había sido arrestado por tercera vez en siete años por su presunta actividad de propaganda y captación vinculada al yihadismo.

La primera detención se produjo a finales de 2017 en el barrio del Príncipe Alfonso, donde los investigadores lo situaron dentro de una red de captación, adoctrinamiento y reclutamiento vinculada al ISIS. En diciembre de 2019 aceptó un acuerdo con la Fiscalía y fue condenado a cuatro años y ocho meses de prisión por enaltecimiento del terrorismo, además de a cinco años de libertad vigilada una vez cumplida la pena.

Durante su estancia en prisión, en el centro penitenciario Murcia II, los investigadores detectaron nuevas actividades de adoctrinamiento entre otros internos. Fue detenido de nuevo en abril de 2021. Siempre según la información publicada entonces por el referido diario, los funcionarios penitenciarios alertaron a la Policía de sus labores de proselitismo, dirigidas a presos que podían encontrarse en situación de vulnerabilidad.

Tras recuperar la libertad y regresar a Ceuta, Ilias M. habría retomado la difusión de propaganda yihadista a través de perfiles en redes sociales y aplicaciones de mensajería cifrada, según la información facilitada por la Guardia Civil en noviembre de 2024. Entre el material localizado figuraban discursos del portavoz oficial del Estado Islámico que los investigadores consideraron susceptibles de favorecer la autocapacitación yihadista y la incitación a cometer atentados.

Su última detención tuvo lugar el 26 de noviembre de 2024, en una operación contra personas presuntamente radicalizadas en Ceuta, Ibiza y Madrid, con actuaciones paralelas en Marruecos. El juez de la Audiencia Nacional Francisco de Jorge ordenó su ingreso en prisión preventiva el 28 de noviembre, en el marco de una investigación por presuntos delitos relacionados con el autoadoctrinamiento y la autocapacitación terrorista.

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