“¿Quieres irte a la Península?” El precio de la migración: persecución y peligro sin garantías de éxito
JUSTICIA / MIGRACIONES
Un marroquí víctima de un delito contra los derechos a los ciudadanos extranjeros expuso sus condiciones de vulnerabilidad tras su entrada a nado en Ceuta: pagaría 5.000 euros cuando llegara a Algeciras y estuvo más de un mes en situación de calle. El juicio contra los tres acusados será en abril
Tres acusados de un supuesto delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, dos naturales de Algeciras (Cádiz) y uno de Ceuta, han rechazado en la mañana de este martes la oferta inicial de la Fiscalía a cambio de reconocer los cargos que se le imputan: haber robado una embarcación en la localidad gaditana y recogido a migrantes en la ciudad autónoma para llevarlos a la Península de manera irregular, haber escapado de las autoridades protagonizando una persecución por casi todo el Estrecho, y haber golpeado con una lancha robada una patrullera de la Guardia Civil en dos ocasiones durante la huida. Tanto para la Benemérita como para la Fiscalía, con los hechos relatados supuestamente incurrieron, además de en el citado ilícito, en otro de robo del bote sustraído y en un tercero de desobediencia a los agentes de la autoridad. El Ministerio Público pide al menos cuatro años de prisión en total por la suma de todos los cargos, y el juicio, tras la celebración de la audiencia preliminar este 10 de marzo, está previsto que empiece a finales de abril.
Los hechos se remontan al pasado 2 de julio de 2025, tal y como se hizo eco El Pueblo de Ceuta con la información facilitada entonces por la Benemérita. Durante esa tarde, componentes del Servicio Marítimo de la Comandancia de la ciudad autónoma que estaban prestando servicio de navegación por la Bahía Norte observaron cómo una embarcación que se encontraba próxima a la línea de la playa de Benítez, al percibir la presencia de la patrullera de la Guardia Civil, iniciaba rápidamente la navegación poniendo rumbo hacia las costas peninsulares.
De acuerdo con el atestado de la Benemérita, al que ha tenido acceso El Pueblo de Ceuta, la embarcación habría salido sobre las 18.00 de la tarde del espigón de la desalinizadora, en la playa de Benzú. Al ver la embarcación los agentes sospecharon de que los varones luego detenidos podían estar cometiendo algún tipo de ilícito penal, por lo que emprendieron la persecución realizando las correspondientes maniobras para poder identificar de sus ocupantes. Fueron interceptados cerca de la costa de Algeciras, en el canal del Estrecho; a una milla al sur de una zona conocido como ‘El Tolmo’. La persecución duró unos 15 minutos.
Siempre según la Guardia Civil, los tripulantes realizaron maniobras evasivas y “bruscas”, concretamente en zig-zag, y llegaron incluso a golpear a la embarcación del Servicio Marítimo en dos ocasiones una vez que los agentes les habían dado el alto. El Ministerio Público sostiene que primero alcanzaron la embarcación de la Benemérita en el costado de popa-estribor, mientras que luego en la proa y en el lateral de babor.
Tras la interceptación del bote los agentes actuantes constataron que se trataba de una embarcación recreativa marca Barracuda 545 de fibra de color blanco y de 5,45 metros de eslora; provista de un motor de 115 CV y con matrícula nacional. A bordo viajaban cinco ocupantes, y tres de ellos, los acusados que se han sentado en el banquillo de la Sección VI este martes, fueron detenidos: uno como patrón y los otros dos por prestar apoyo a este último en la actuación de evasión. Los tres fueron arrestados como presuntos autores de un delito contra el derecho de los ciudadanos extranjeros y otro supuesto de desobediencia a los agentes de la autoridad.
En la embarcación viajaban además dos marroquíes: uno mayor de edad y otro menor, con solo 16 años.
Peligro para la integridad física
El Ministerio Público ha hecho suya la tesis de la Guardia Civil en que la persecución fue peligrosa porque existó un peligro para la integridad física de las personas implicadas, tanto para los dos migrantes como para los propios acusados o para los dos agentes que iban a bordo de la patrullera por las citadas “maniobras evasivas” realizadas por el piloto de la embarcación robada.
Ese mismo día había sido denunciada la sustracción de la Barracuda, que estaba amarrada en el Puerto Deportivo de El Saladillo en Algeciras. El robo se produjo entre las 6.00 y las 10.00 de la mañana de ese mismo 2 de julio a través de la manipulación del dispositivo de hombre al agua y también del bombín de la llave de contacto, que había sido forzado con un destornillador.
Cuando la Guardia Civil pudo dar el alto a la embarcación perseguida e indentificar a los tripulantes, dos de los cinco no llevaban documentación: ni el piloto del bote ni el marroquí menor de edad, que hasta ese día había estado alojado en el Centro de Menores Aljarafe de la ciudad autónoma. El marroquí mayor de edad, por su parte, tenía en vigor una orden de expulsión del territorio español.
Los tres acusados fueron puestos a disposición judicial el día 3 de julio y no declararon en un primer momento. Ingresaron en prisión provisional hasta este 10 de marzo que han sido conducidos hasta la sala de vistas de la Sección VI para la celebración de la correspondiente audiencia preliminar, en la que podrían haber reconocido los hechos.
El menor se puso a disposición del centro donde se encontraba acogido y el adulto marroquí identificado, tras tomársele manifestación, fue entregado en Comisaría de Policía Nacional al tener en vigor el señalamiento indicado, en virtud de lo dispuesto en la Ley de Extranjería.
Un flotador rosa con forma de pato
Durante el proceso de instrucción de la causa, el marroquí mayor de edad declaró que había llegado nadando a Ceuta el 20 de mayo y que desde entonces se encontraba en situación de calle. Una vez abandonó las instalaciones de la Policía Nacional, vestido con ropa de la Cruz Roja y acompañado de otro migrante en la Gran Vía, paró junto a ellos un coche Peugeot 306 azul marino.
“¿Queréis ir a la Península?”, les preguntaron, y ellos les dieron sus números de teléfono. Un mes después lo llamaron para informarlo de las condiciones: pagaría su hermano en Castillejos (Marruecos) 5.000 euros una vez él lo llamara diciéndole que habían llegado en bote a Algeciras. El día de autos volvieron a llamarlo para fijar la cita en Benzú. Según testificó, reconocería la embarcación que usarían para el pase porque los acusados tirarían al agua un flotador rosa con forma de pato.
Rechazadas todas las cuestiones previas planteadas por las defensas
Durante el trámite de cuestiones previas las defensas han planteado diferentes y posibles causas de nulidad del procedimiento, pero todas han sido nuevamente rechazadas (ya que fueron planteadas y examinadas en un auto anterior).
El tribunal ha acordado continuar con la tramitación del proceso, ya que una de las posibles causas de nulidad habría sido que el juicio se celebrase en Algeciras porque allí fue donde el barco fue robado y las detenciones tuvieron lugar en la costa gaditana. Esta petición del abogado Enrique del Águila ha sido finalmente desestimada, al igual que otras posibles vulneraciones de derechos fundamentales de los procesados. El mismo letrado del despacho Hércules Abogados del Campo de Gibraltar ha impugnado “todas” las pruebas documentales que afecten a los intereses de su cliente, concretamente el acontecimiento referente al citado atestado de las actuaciones de la Guardia Civil.
Por su parte, la Fiscalía ha solicitado que se realice la tasación de los daños causados tanto en la patrullera de la Guardia Civil como en la embarcación sustraída, una valoración que aún no se había efectuado.