“¿Quieres otra paliza, perra?”: acusada de amenazar a sus tres hermanastros
TRIBUNALES
La defensa de la investigada ha aportado un informe que demostraría que su clienta estaba dentro de un gimnasio cercano en el momento de los hechos denunciados, que habrían tenido lugar en cambio en la vía pública
Una vecina de Ceuta se ha sentado este martes en el banquillo de la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de la ciudad autónoma como acusada de varios supuestos delitos leves de amenazas y de haber quebrantado una orden de alejamiento e incomunicación que mantiene mutuamente contra sus tres hermanastros por “múltiples procedimientos cruzados”, según ha trascendido en el juicio que se ha celebrado este 16 de junio en los juzgados del edificio Ceuta Center.
Los hechos denunciados se circunscriben a un momento concreto entre las 16.30 horas y las 17.00 de la tarde del pasado viernes 17 de abril de 2026. De acuerdo con los denunciantes, que son tanto las dos hermanastras de la acusada como el hermanastro y los suegros de este último, la investigada contactó con ellos a gritos desde el coche que conducía mientras ellos se encontraban juntos en la vía pública.
Los cinco testigos venían de comer en familia y se dirigían a sus respectivos puestos de trabajo tras el descanso del almuerzo. La mayoría de los declarantes han coincidido en que suelen almorzar juntos los viernes, así como que son vecinos de la barriada de Miramar desde los últimos meses del año 2025.
Según los denunciantes, la acusada le dijo a su hermanastro “te voy a meter preso”, a otra de las hermanas “¿quieres otra paliza?” y a la tercera “faltas tú por cobrar”; así como les habría dirigido otros insultos varios entre los que estarían incluidos “perra”, “maricón”, “hija de puta”, etc. Casi todos han coincidido al usar las mismas palabras descritas.
La acusada ha declarado en primer lugar y ha defendido que acudió al gimnasio Díaz Flor acompañada de su hija y que se limitó a aparcar su coche cerca del mismo y a entrar ambas al polideportivo. Según ella y también la niña, de 17 años, solo vieron a bordo de otro vehículo a los suegros, con los que no mantienen ninguna orden de alejamiento o de incomunicación.
No obstante, a su hija le dio “un ataque de ansiedad” por la situación, ya que los suegros se encontraban cerca con el coche y habrían estado “dando vueltas” alrededor de las instalaciones, según la declaración de la acusada. La niña tuvo que tomar un ansiolítico y la madre llamó al 112, un contacto telefónico que la defensa ha aportado a la causa. Ninguno de los testigos ha dicho haber visto a la joven, si bien ella misma ha manifestado que iba de copiloto en el vehículo.
Tanto la madre como la niña han jurado desconocer el nuevo domicilio de los denunciantes, ya que el gimnasio está entre 10 y 30 metros de la vivienda. El mero hecho de acudir allí supondría quebrantar la orden de alejamiento dada la distancia indicada.
Preguntados por esta cuestión, todos los testigos han dicho que la acusada tiene familiares en común con ellos y que tienen procedimientos en los que ya han presentado las nuevas direcciones, por lo que la mujer investigada debía necesariamente saber que estaba incumpliendo la orden de alejamiento al acudir al gimnasio. Tanto la madre como la adolescente han negado este extremo, alegando que pensaban que vivían en otra barriada.
La defensa ha expuesto que existen “múltiples contradicciones” entre las versiones de los denunciantes; principalmente, las horarias. La madre y la hija, de acuerdo con un informe del Instituto Ceutí de Deportes, se encontraban dentro del pabellón Díaz Flor durante el lapso de tiempo que debían haber ocurrido los hechos denunciados; y según esta prueba documental habrían salido del gimnasio varios minutos después del suceso. La letrada de la acusada también ha manifestado que las frases denunciadas habrían sido aprendidas por la otra parte y, por tanto, que se tratan de una invención.
La Fiscalía, por otro lado, ha insistido en que las declaraciones de los testigos en el juicio oral coinciden con su relato durante la fase de instrucción, por lo que han sido “persistentes” en su denuncia. En la misma línea, el abogado de los familiares que han presentado la acusación, el letrado Néstor García León, ha expuesto que las amenazas eran “claras” y que podían infundir temor, así como ha esgrimido que se cumplen los requisitos para acreditar la autoría de los referidos delitos.
Como curiosidad en el procedimiento que ha tenido lugar este martes, este juicio se ha celebrado al completo en la sala de vistas de la Sección VI de la Audiencia Provincial de Cádiz con sede en Ceuta y no en las instalaciones de la Sección de lo Penal.