“Sexo para drogarse”: el olvido de los testigos beneficia al militar acusado de prostituir a un menor
OPERACIÓN VARSOVIA
La primera vista que se celebra en su totalidad de una pieza separada de la ‘Operación Varsovia’ deja entrever pocas pruebas de cargo contra el investigado ante una vaga concreción del adolescente que lo denunció hace tres años
La tercera pieza separada y enjuiciada en la Sección VI de la Audiencia Provincial de Cádiz, con sede en Ceuta, de la trama de prostitución de menores bautizada por la Policía Nacional como ‘Operación Varsovia’ ha dejado entrever pocas pruebas de cargo contra el militar acusado de haber pagado a un adolescente de 14 años de edad en mayo de 2023 a cambio de sexo. El juicio se ha practicado este martes en su totalidad con declaraciones vagas de los principales testigos, que no han recordado la mayor parte de los hechos enjuiciados al haber pasado tres años y al reconocer “haber consumido mucha droga” en aquella época. También han testificado los agentes implicados en la investigación, así como el procesado, que ha justificado la transacción monetaria que ha dado lugar a la apertura del caso afirmando ser víctima de “un chantaje” para al haber sido fotografiado “en pelotas”.
A finales de marzo de este año, la Audiencia condenó a dos acusados de prostituir a adolescentes con dos y tres años de prisión (apodados ‘Willo’ y ‘Tronko’ respectivamente por sus alias en internet). Ambos reconocieron haber pagado a dos menores de 16 años a cambio de haber practicado sexo con ellos, si bien ‘Tronko’ fue sentenciado con un año más de cárcel por haber cometido un tercer delito igual contra otra muchacha amiga de los dos primeros.
En el caso de este martes el Ministerio Público imputa al acusado una penetración carnal por la vía anal en el marco de un delito de prostitución de menores, pero no el tipo agravado por ser la víctima menor de 16 años, ya que el denunciante dijo en instrucción que mintió al investigado a la hora de decirle su edad verdadera. Según fuentes consultadas por El Pueblo, esta cuestión no haría superar la solicitud penal de la Fiscalía de los cinco años de prisión.
A diferencia de los dos procedimientos anteriores, en el de este martes el militar investigado (J.F.L.R.) no se ha conformado con la primera oferta de la Fiscalía a cambio de reconocer los hechos: el padre de la supuesta víctima recibió el 10 de mayo un Bizum del investigado por un importe de 80 euros que la Fiscalía atribuye a un pago por haber practicado sexo con el chico.
Ante la negativa del militar a conformarse, este 19 de mayo se ha celebrado el juicio en su totalidad. Primero ha testificado el denunciante, un joven de ahora 17 años que ha declarado vestido de mujer y se ha dirigido a sí mismo en todo momento en femenino a pesar de responder a un nombre de pila de varón.
El Ministerio Público le ha preguntado si conoce al acusado y solo ha podido decir vagamente que llevó a la Policía Nacional a la casa del mismo, ubicada en una barriada de Ceuta, y que se encontró con él en esta vivienda tanto al menos una vez en solitario como otra en presencia de sus amigas; también testigos, víctimas en el procedimiento contra ‘Tronko’ y menores de 16 años en 2023.
El denunciante ha explicado que entonces consumía “mucha droga” y que para conseguir el dinero para obtenerla mantuvo relaciones sexuales con adultos que conoció a través de Facebook. En este caso, el joven ha dicho que el primer contacto en internet lo hacía él mismo, algo con lo que ha coincidido con el propio acusado.
También ha manifestado haber estado en tratamiento psicológico posteriormente y haber pasado un tiempo en internamiento, así como que solía decir que tenía más edad que la que tenía a la hora de mantener estos encuentros con varones mayores.
Si bien el chico ha pedido declarar separado por un biombo del militar investigado, la fiscal, Sheila Vilches, le ha exhibido un vídeo corto grabado en la vivienda del acusado, una prueba con la que el denunciante lo ha reconocido. “Es su casa y es él, no hay duda”, ha expresado, y también ha recordado haber hablado con él por WhatsApp durante un tiempo que no ha sabido determinar. “No lo recuerdo” son las palabras que más ha repetido.
“Consumíamos drogas y no estábamos bien de la cabeza”
Las dos amigas del denunciante, ya mayores de edad pero menores de 16 en 2023, no han arrojado mucha más información. Una primera testigo solo ha rememorado que discutieron con el acusado porque el denunciante “tenía que acostarse con él”, y ha reconocido que habían acudido a la vivienda del militar a acompañar a su amigo.
La otra, que ha comparecido por videoconferencia, ha sido más explícita y ha expresado que su amigo “quería mantener relaciones sexuales con él cambio de dinero”, en referencia al militar. “Consumíamos drogas. Entonces no estábamos muy bien de la cabeza”, se ha excusado, y no ha recordado si el acusado le pagó por sexo al denunciante pero sí ha afirmado que en todos los casos los pagos los recibían en mano porque en ese tiempo eran “pequeños” y “no tenían tarjetas”.
Tanto las testigos como los policías que investigaron la ‘Operación Varsovia’ han insistido en que el denunciante en aquella época parecía incluso menor de 14 años a pesar de que le dijese a los adultos que su edad era superior..
“Soy militar y tenía miedo a perder mi trabajo”
El militar acusado, quien responde a las iniciales J.F.L.R., ha declarado en último lugar tras practicarse la prueba testifical al completo y antes de las conclusiones de la defensa y de la Fiscalía. El varón ha defendido en todo momento su inocencia y ha mantenido que el pago que le atribuye la Fiscalía se debe a “un chantaje” del denunciante, quien le habría “amenazado” con airear una fotografía comprometida. “Cuando llegaron estaba en la ducha y salí con la toalla puesta”, ha recordado el acusado al comienzo de su interrogatorio.
“Dijeron que querían verme desnudo, me quité la toalla cinco segundos, me hicieron una foto en pelotas y me dijeron que se iban”, ha explicado, en alusión al contenido del vídeo, así como ha expuesto que le pagó al denunciante para que no lo divulgara: en concreto los 80 euros que le imputa la Fiscalía por el Bizum, así como 20 euros más que habría dado en mano a los tres menores para que cogieran un taxi y abandonaran su casa. “Soy militar y tenía miedo a perder mi trabajo. Me chantajearon. Les pagué para que me dejaran tranquilo”, ha defendido también en el ejercicio de su derecho a la última palabra.
“Se prostituían para conseguir el dinero para la ingesta de sustancias estupefacientes”, ha explicado la fiscal en sus conclusiones, también para justificar el olvido de los testigos, así como ha rechazado la tesis del acusado relativa a su negación de haber pagado por sexo.
En cambio, la defensa, ejercida por el letrado Faisal Bakur, ha insistido en la versión exculpatoria de su cliente, ha puesto de relevancia “dudas” sobre la edad real del denunciante refiriéndose a las dos sentencias anteriores y ha expuesto “contradicciones” entre los relatos en instrucción y en el juicio de este martes. Por estas razones el abogado ha acabado pidiendo la absolución del militar.
Los mismos menores implicados en tres juicios que “pueden ser más”
Hasta el momento la ‘Operación Varsovia’, una trama de prostitución de menores de edad que tuvo como consecuencia una serie de detenciones en el verano de 2023, se ha saldado con dos sentencias fruto de sendas conformidades y con el último juicio que este martes ha quedado visto para sentencia.
Este procedimiento sumario nace de la investigación de la Unidad de Atención a la Familia y a la Mujer (UFAM) de la Policía Nacional en Ceuta y ha derivado en varias piezas separadas fruto de “multitud de atestados”, tal y como ha recordado una de las agentes al cargo de las pesquisas. Los casos judicializados, que según fuentes consultadas por El Pueblo “pueden ser más”, comparten denunciantes y víctimas.