Vigilancia, lanzaderas y coordinación: así actuaban los implicados en el narcotúnel

NARCOTÚNEL

La investigación de la UDYCO refleja desde un inicio un modus operandi en el que había roles muy concretos. Se cargaba, descargaba, empaquetaba y transportaba droga que acababa en la península y distintos puntos de Europa

La Policía Nacional junto a la nave donde se encuentra el narcotúnel
La Policía Nacional junto a la nave donde se encuentra el narcotúnel | REDUAN

Los miembros de la supuesta organización criminal destapada por la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) en Ceuta y relacionada con el nuevo narcotúnel descubierto en una nave del Tarajal y con salida hacia Marruecos por donde, según la investigación, se transportaban sustancias estupefacientes, tenían un modus operandi muy específico desde que los agentes especializados comenzaron sus indagaciones. Con un ‘capo’ claro en el centro del relato, el grupo actuaba de manera coordinada, había jerarquías, personas encargadas del transporte, del acopio, de la carga y de la descarga del hachís, además de otras tareas de vigilancia y contravigilancia, coordinación y reuniones ‘blindadas’. Todo ello se fraguaba en zonas periféricas de la ciudad autónoma y extendía sus tentáculos hacia otros territorios peninsulares e incluso Europa. 

Desde las primeras vigilancias, la UDYCO describe una mecánica que no se parece a la de un simple intercambio puntual, sino a la de una estructura ya rodada, con funciones repartidas y una disciplina operativa marcada. El relato policial iniciado en febrero de 2025 sitúa el corazón de ese engranaje en Arcos Quebrados, donde varias viviendas aparecen vinculadas a movimientos de entrada, custodia, carga, traslado y preparación de la sustancia. 

Allí, según el oficio, no solo se recibían bultos y se redistribuían cargas: también se controlaban accesos, se desplegaban puntos de vigilancia y se organizaban salidas bajo medidas de seguridad que, a ojos de los investigadores, delataban una logística criminal estable.   

Una de las escenas que resume ese modo de actuar se sitúa a comienzos de febrero, cuando los agentes establecen vigilancia sobre una de esas casas. La Policía observa primero la llegada del ‘capo’ M. C., al que el sumario coloca en el vértice del grupo, entrando en el inmueble con una bolsa y mostrando, según los agentes, una actitud vigilante y nerviosa. 

Poco después aparece N. A., que sale al exterior y empieza a controlar el entorno de la vivienda y la calle de acceso, mientras habla por teléfono y da indicaciones. A continuación entran en escena otros hombres dedicados exclusivamente a esa función: vigilar, observar la llegada de coches, cubrir el perímetro y anticipar cualquier movimiento extraño. No era, según refleja el oficio, una simple descarga, sino una operación blindada desde fuera mientras se desarrollaba dentro. 

La secuencia se refuerza poco después con la llegada de un vehículo conducido por Y. A., al que la investigación atribuye un papel relevante en la recepción inicial de la sustancia. De su coche, según los agentes, se descargan varias bolsas de gran tamaño, transportadas con esfuerzo y rapidez hasta el interior de la vivienda mientras N.A. mantiene la vigilancia del entorno. 

Supuestos implicados realizando labores de vigilancia
Supuestos implicados realizando labores de vigilancia | Redacción

Para la UDYCO, ese episodio encaja con la función que después irá atribuyendo a Y.A. dentro del grupo: la de una pieza conectada al primer acopio de la droga antes de su entrega al núcleo operativo que dirigían el ‘capo’ y su círculo de confianza. La relevancia de esa escena no está solo en la mercancía, sino en cómo se mueve: con vigilancia exterior, control visual constante y reparto claro de tareas.   

Al día siguiente, la vigilancia de la UDYCO vuelve a retratar ese mismo esquema con un nivel de detalle aún mayor. El oficio recoge la presencia de varios puntos o vigías, describe al ‘capo’ realizando batidas por la zona y lo sitúa incluso en una reunión con terceros celebrada bajo fuertes medidas de seguridad. 

En otro momento, siempre según la investigación, M.C. y N.A. mantienen un encuentro con un desconocido mientras otro hombre protege la escena y controla que nadie se acerque demasiado. La Policía interpreta estas reuniones como contactos de coordinación entre mandos, celebrados con una cobertura casi profesional, en la que cada miembro sabe cuál es su cometido: unos hablan, otros observan, otros aseguran el perímetro. 

Ese reparto de roles se aprecia de forma más sólida cuando entran en juego los hermanos E.D., a quienes la UDYCO vincula a la fase de transporte, descarga y preparación. En una de las vigilancias clave, ambos llegan con dos vehículos distintos a una de las casas de Arcos Quebrados. Mientras el ‘capo’ controla la entrada y supervisa el movimiento, y N.A. se mantiene atento al entorno, los coches se sitúan para recibir la carga. 

Implicados en la investigación de la UDYCO llevando a cabo labores de vigilancia organizada
Implicados en la investigación de la UDYCO llevando a cabo labores de vigilancia organizada | Redacción

La investigación describe cómo desde el interior del inmueble se introducen bolsas de rafia en ambos turismos y cómo, una vez finalizada la operación, los vehículos abandonan el lugar siguiendo una ruta coordinada. Más tarde, la investigación los sigue hasta otra vivienda del mismo entorno, donde se producen nuevas maniobras de entrada en garaje, descarga y control del exterior. Esa segunda casa aparece en el relato policial como un espacio familiar vinculado a los hermanos y utilizado, según la tesis de los agentes, no solo para recibir la mercancía, sino también para su preparación posterior en la que entraría otro tercer implicado, J.N.   

Es ahí donde el sumario refleja una especie de circuito interno dentro de Arcos Quebrados. Una vivienda funcionaría como punto de recepción o de carga inicial; otra, asociada a los hermanos, serviría para introducir la mercancía en garaje, moverla con discreción y, según la interpretación policial que aparece después en las escuchas, incluso prepararla o “empapelarla” para facilitar su transporte. 

En una llamada intervenida meses más tarde, la UDYCO cree detectar ruidos de máquinas de vacío y bolsas de plástico mientras hablan por teléfono uno de los hermanos y J.N., en una conversación que los agentes interpretan como una referencia a tareas de acondicionamiento de la sustancia dentro de la vivienda familiar. 

Otro de los elementos llamativos del oficio es la presencia de lanzaderas y maniobras de contravigilancia. La UDYCO sostiene que cuando los coches ya van cargados no salen sin cobertura, sino con un dispositivo previo para detectar controles o seguimientos. En una de las escenas descritas, el ‘capo’ se coloca por delante de los vehículos a bordo de una motocicleta, actuando como avanzadilla. 

Detrás circulan los turismos que, según la investigación, transportan la droga. Los agentes relatan además cambios de posición entre coches, reducciones de velocidad y reorganización del orden de marcha en plena circulación, un patrón que interpretan como una forma de dificultar la vigilancia policial y minimizar el riesgo de interceptación. En ese momento, siempre según el sumario, N.A. sigue actuando como hombre de confianza sobre el terreno, controlando la salida y el perímetro, mientras los hermanos asumen la fase más visible del traslado. 

El papel de cada uno, al menos en esta primera parte de la investigación, queda bastante marcado en el relato policial. M.C -el ‘capo’- aparece como el hombre que supervisa, decide, se reúne y da cobertura a los desplazamientos. N.A. figura como pieza central del control operativo en una de las viviendas, pendiente de la seguridad, la calle y la ejecución inmediata de las maniobras. Y.A. queda ligado al suministro o primer movimiento de bolsas hacia ese núcleo de Arcos Quebrados. Y los hermanos aparecen como el brazo logístico y familiar que mueve la mercancía entre coches y casas, y que, según la UDYCO, también participa en su acondicionamiento para fases posteriores. 

Esta es la primera fotografía del funcionamiento, según las primeras diligencias, de una supuesta organización que abastecía de droga diferentes territorios de la península y Europa. Era la semilla de una investigación que ha descubierto un túnel situado en las naves del Tarajal con salida hacia Marruecos por donde se movían grandes cantidades de sustancias estupefacientes.

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