El cero que retrata una gestión
Ceuta necesitaba la visita de los Reyes. Necesitaba su presencia, sus palabras y, sobre todo, el mensaje de esperanza y de futuro que Felipe VI y la Reina Letizia trasladaron este martes a una ciudad que ha vivido semanas extraordinariamente difíciles. Es un impulso imprescindible para el ánimo de los ceutíes y una demostración de que Ceuta importa, de que Ceuta está en el corazón de España y de que su futuro merece toda la atención del Estado.
Pero precisamente por eso, ahora toca hablar de la realidad. Y la realidad es que Ceuta sigue sin recuperar la normalidad. Juan Vivas hizo este miércoles lo que debía hacer: agradecer a Sus Majestades su visita y, al mismo tiempo, volver a exigir al Gobierno de Pedro Sánchez aquello que Ceuta lleva reclamando desde el primer día: soluciones, medios, cumplimiento de la ley y expulsiones.
Porque hay un dato que no admite propaganda ni confusión: devoluciones administrativas, cero. Sí, miles de personas han regresado voluntariamente a Marruecos. Sí, se han producido expulsiones de ciudadanos marroquíes vinculadas a delitos y a decisiones judiciales. Pero eso no es lo mismo que ejecutar las devoluciones de quienes entraron irregularmente en Ceuta, ya han sido objeto de los correspondientes triajes y se encuentran sumidos en procesos administrativos eternos. En ese procedimiento, el contador sigue en cero.
Y han pasado más de dos meses y medio. El propio Gobierno reconoce que los procedimientos de devolución siguen pendientes. Mientras tanto, miles de personas han tenido que ser atendidas, alojadas o localizadas, otros siguen acampados o vagando por las calles y los menores continúan bajo la responsabilidad de la Ciudad sin que tampoco se haya realizado ninguna reagrupación familiar en Marruecos. Y más grave aún… todavía ni siquiera existe una cifra exacta de cuántos migrantes permanecen en Ceuta.
Lo más preocupante no es únicamente el cero. Es lo que explica ese cero: la lentitud de una Administración General del Estado que no ha dispuesto los medios humanos y materiales necesarios para afrontar una situación excepcional. Sesenta expedientes para unos 3.000 menores, según ha denunciado Vivas. Procedimientos que avanzan a un ritmo incompatible con la dimensión de la crisis. Y, para los adultos, ninguna devolución administrativa ejecutada hasta ahora. Esto no es una cuestión de ideología. Es una cuestión de Estado.
La visita de los Reyes devolvió a Ceuta una parte de la confianza que necesitaba. Ahora corresponde al Gobierno de Sánchez demostrar con hechos que este mensaje de esperanza tiene detrás una política de Estado a la altura de las circunstancias. Porque una ciudad no puede vivir indefinidamente en la excepcionalidad. No puede conformarse con que miles se marchen voluntariamente mientras otros miles vagan por sus calles y los procedimientos que deben conducir a las devoluciones administrativas se eternizan.
Este martes, la Corona trajo esperanza. Hoy, Ceuta reclama hechos. Y ante un contador que, en materia de devoluciones administrativas, sigue marcando cero, ya no caben más explicaciones. Hace falta que el Gobierno de Sánchez actúe, que ponga los medios necesarios y que cumpla la ley. Y que lo haga ya.