Ceuta solo alcanzará la normalidad cuando retornen todos los marroquíes

EL PUEBLO
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03 ago 2026 - 04:31

Ceuta comienza a recuperar la calma tras unos días de enorme tensión. Poco a poco se reabren espacios, se restablecen servicios y la vida cotidiana intenta retomar su ritmo. Es una noticia positiva que merece ser reconocida. Sin embargo, sería un error confundir una mejora de la situación con un regreso a la normalidad.

La normalidad no puede entenderse únicamente como la ausencia de incidentes o la reducción de la presión en nuestras calles. La verdadera normalidad exige que se restablezca plenamente el orden jurídico y el control efectivo de nuestras fronteras. Mientras permanezcan en la ciudad personas que accedieron de forma ilegal, no podrá afirmarse que la crisis ha quedado definitivamente atrás.

Esta reflexión no debe interpretarse como un juicio sobre la dignidad de quienes migran, que merece siempre respeto y un trato conforme a los derechos humanos. Pero un Estado de derecho debe ser capaz de compatibilizar la protección de las personas con el cumplimiento de la ley. Ambas obligaciones son inseparables.

Ceuta necesita recuperar la confianza de sus ciudadanos, la seguridad de sus barrios y la certeza de que las normas se aplican con eficacia. La ciudad merece soluciones estables, una gestión responsable y decisiones que permitan cerrar definitivamente esta crisis, garantizando que quienes hayan entrado ilegalmente vean resuelta su situación conforme al marco legal vigente.

Por otro lado, en las últimas horas también estamos asistiendo a la llegada de numerosas ONGs a Ceuta con el propósito de prestar asistencia legal a los migrantes. Toda ayuda destinada a aliviar el sufrimiento de las personas merece respeto. Sin embargo, cabe plantear una reflexión legítima: quizá una parte importante de esos esfuerzos tendría un mayor impacto si se dirigiera también al lado marroquí de la frontera, donde sí que se vulneran los derechos humanos, donde permanecen muchas de las personas que aspiran a cruzar y donde continúan existiendo importantes necesidades humanitarias.

Asimismo, resulta imprescindible que la comunidad internacional no limite su atención a las consecuencias de esta crisis en Ceuta, sino que analice también sus causas. Desde nuestro punto de vista, las autoridades marroquíes deben asumir una parte esencial de la responsabilidad política por la gestión de una situación que ha desembocado en una grave crisis humanitaria y en un elevado número de fallecimientos registrados en los intentos de acceso a Ceuta a lo largo de los últimos años.

Las soluciones duraderas no pasan únicamente por atender las consecuencias cuando estas alcanzan territorio español, sino también por actuar allí donde se origina el problema, reforzando la cooperación internacional, la protección de los derechos humanos y la responsabilidad de todos los actores implicados.

Los héroes de esta crisis. Si hoy Ceuta puede mirar al futuro con esperanza es, sobre todo, gracias al extraordinario esfuerzo de miles de profesionales que han estado en primera línea desde el primer momento. Nuestro reconocimiento y agradecimiento más profundo a los agentes de la Policía Nacional, la Guardia Civil y la Policía Local, cuya profesionalidad, serenidad y compromiso han sido fundamentales para mantener el orden y proteger a la ciudadanía.

Igualmente, merecen el máximo reconocimiento los militares de las Fuerzas Armadas, que han demostrado, una vez más, su capacidad de servicio y su absoluta entrega cuando España los necesita.

A los profesionales sanitarios, que atendieron sin descanso a quienes requerían asistencia; a los servicios de emergencias, bomberos, protección civil y a todos los empleados públicos que trabajaron con discreción y eficacia; así como a tantos voluntarios y ciudadanos anónimos que colaboraron en momentos de enorme dificultad. Todos ellos han demostrado que Ceuta cuenta con personas capaces de responder con profesionalidad, humanidad y valentía ante cualquier desafío.

Ellos no han buscado protagonismo. Han cumplido con su deber. Gracias a su entrega, la ciudad ha resistido una situación extraordinariamente compleja y hoy puede empezar a recuperar la tranquilidad. Ceuta les debe mucho. Y ese agradecimiento no puede limitarse a unas palabras; debe traducirse en reconocimiento permanente, apoyo institucional y el respeto que merecen quienes han hecho posible que nuestra ciudad siga en pie cuando más lo necesitaba. ¡¡Gracias a todos!!!

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