Ceuta avanza en igualdad
La aprobación inicial del IV Plan Estratégico de Igualdad entre Mujeres y Hombres por parte del Pleno de la Asamblea de Ceuta marca un nuevo hito en el camino hacia una sociedad más justa en Ceuta. Se trata de la reafirmación de un compromiso institucional que, con sus luces y sombras, ha ido consolidándose a lo largo de los últimos años.
Este cuarto plan (2025-2029) no parte de cero. Recoge la experiencia acumulada, los avances logrados y también las carencias detectadas en etapas anteriores. Y lo hace en un contexto especialmente complejo, donde los cambios tecnológicos, económicos y culturales plantean nuevos desafíos para la igualdad real entre mujeres y hombres.
Los cuatro ejes sobre los que se articula el documento son, en esencia, los grandes frentes que siguen marcando la agenda de cualquier política pública seria en esta materia: empleo y autonomía económica de las mujeres; prevención y atención integral frente a la violencia de género; salud con enfoque de género; y corresponsabilidad y conciliación. No hay sorpresas en el diagnóstico, pero sí una voluntad explícita de sistematizar, coordinar y evaluar las actuaciones.
Es especialmente relevante que el Plan subraye la necesidad de seguimiento y evaluación. Demasiadas veces las estrategias públicas naufragan no por falta de buenas intenciones, sino por ausencia de indicadores claros, recursos suficientes o mecanismos de control eficaces. Convertir la evaluación en un pilar no es un detalle técnico: es una garantía democrática.
La defensa del documento por parte de la consejera Nabila Benzina apunta además a una idea clave, la igualdad no es tarea exclusiva de la administración. Requiere la implicación activa de instituciones, tejido asociativo, agentes económicos y ciudadanía. Sin esa corresponsabilidad colectiva, cualquier plan corre el riesgo de quedarse en el papel.
Ahora se abre un mes de exposición pública. Este periodo no debería entenderse como un simple requisito formal, sino como una oportunidad real para enriquecer el texto con aportaciones plurales. La igualdad efectiva no se decreta; se construye con participación, diálogo y exigencia social.
Ceuta se enfrenta, como el conjunto del país, al reto de transformar principios en resultados tangibles. La brecha laboral, la precariedad feminizada, la sobrecarga en los cuidados o la persistencia de la violencia machista no se corrigen con declaraciones, sino con políticas sostenidas, recursos adecuados y voluntad política constante.
El IV Plan es un paso en la dirección correcta. Pero el verdadero examen no está en su aprobación definitiva, sino en su ejecución. Porque la igualdad no es un horizonte retórico: es una obligación ética, legal y social que exige coherencia, perseverancia y resultados medibles.