Ceuta, una ciudad segura
El último balance de criminalidad de 2025 deja un mensaje claro: Ceuta sigue siendo una ciudad segura. Los datos hablan de un repunte del 1,4 %, una cifra prácticamente inapreciable cuando se analiza en detalle y se compara con la evolución de otros territorios. No hay motivos para alarmas ni titulares catastrofistas.
Si se observa la llamada criminalidad convencional, la que más preocupa al ciudadano de a pie, los números se mantienen estables e incluso bajan en apartados tan sensibles como los robos con violencia o los hurtos. Eso no ocurre por casualidad. Detrás hay prevención, presencia policial y muchas horas de trabajo silencioso.
Es cierto que hay ámbitos donde las cifras suben, como el tráfico de drogas o algunos delitos contra las personas, pero en términos absolutos siguen siendo registros contenidos. Ceuta no vive una escalada delictiva; vive, más bien, una evolución lógica dentro de una realidad compleja y cambiante.
El único apartado donde el crecimiento es más evidente es el de los ciberdelitos. Las estafas informáticas y otros fraudes ‘online’ siguen al alza, algo que no es exclusivo de la ciudad, sino que responde al auge del comercio electrónico y al uso masivo de internet. Aquí el delincuente ya no necesita estar en la calle: le basta con una pantalla.
En este contexto, conviene poner en valor el trabajo constante de la Policía Nacional. Su labor preventiva, de investigación y de cercanía con el ciudadano es clave para que los indicadores se mantengan bajo control. Muchas actuaciones no trascienden, pero se notan en los resultados.
Ceuta puede mirar las cifras con serenidad. Hay retos, como la ciberdelincuencia, que exigen adaptación y recursos. Pero el balance global confirma que vivimos en una ciudad razonablemente segura, donde las fuerzas de seguridad cumplen con eficacia su cometido.