Ceuta ha dicho basta

EL PUEBLO
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30 jul 2026 - 03:07

Hay frases que, por duras que sean, terminan describiendo mejor una realidad que cualquier informe. “Ya no cabe nadie más”. Juan Vivas lo dijo así de claro y, guste más o guste menos, cuesta discutir que Ceuta se encuentra hoy en una situación límite. En apenas una semana han entrado alrededor de 1.500 personas y los números siguen creciendo. Más de 200 entradas diarias. Eso no es una situación puntual: es una presión que una ciudad tan pequeña sencillamente no puede soportar durante mucho tiempo.

Basta con mirar lo que está ocurriendo con los menores. Una ocupación un 1.600% por encima de la capacidad ordinaria no es un dato más para una nota de prensa. Detrás de ese porcentaje hay trabajadores desbordados, instalaciones que no dan más de sí y menores que necesitan atención, educación, alimentación y un lugar digno donde estar. Y detrás también hay una ciudad que observa con preocupación cómo sus recursos se quedan pequeños ante una realidad que no depende de ella.

Por eso resulta difícil entender que cada vez que se habla de inmigración en Ceuta todo termine reducido a una pelea entre partidos. Aquí no debería importar demasiado si la propuesta la hace el PP, el PSOE o cualquier otra formación. Lo que debería importar es que funcione. Vivas ha acertado al reclamar que esto se trate como un asunto de Estado. Porque lo es. Ceuta no puede cargar sola con un problema que afecta directamente a la frontera de España y, por tanto, a la frontera de Europa.

Tampoco parece descabellado pedir algo tan básico como que las administraciones se coordinen de verdad. Ciudad Autónoma, Delegación del Gobierno, Interior, Exteriores, Infancia y otros departamentos están implicados en la respuesta. Si todos tienen algo que decir, alguien tendrá que conseguir que todos remen en la misma dirección. Un mando único, o la fórmula que jurídicamente corresponda, puede ayudar a evitar que en mitad de una emergencia cada administración termine mirando hacia su propio despacho.

Y luego está el espigón. No se trata de buscar una solución fácil ni de ignorar los derechos de quienes llegan. Se trata de que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad tengan un marco legal claro para actuar y de que la frontera pueda ser controlada con garantías. Si la legislación actual no responde a una realidad que ha cambiado, habrá que modificarla. Y si se sabía desde hace tiempo que los tribunales estaban cuestionando el modelo, como el propio Vivas ha reconocido, quizá las administraciones debieron adelantarse. Es una crítica legítima que también hay que hacer.

Pero ahora mismo quedarse en quién llegó tarde tampoco sirve de mucho. La emergencia está aquí. Los centros están saturados, las entradas continúan y los trabajadores que llevan años afrontando estas situaciones necesitan algo más que palabras de comprensión. Necesitan recursos. Y Ceuta necesita que los adultos y menores puedan ser trasladados a otros puntos de España cuando la situación lo requiera, que se refuercen los efectivos policiales y que Marruecos también cumpla su papel en el control de la frontera.

Lo que está pidiendo Vivas, en el fondo, no debería ser una batalla política. Es algo mucho más sencillo: que el Estado esté a la altura de una ciudad que lleva demasiado tiempo haciendo de frontera para todos. Ceuta no puede seguir absorbiendo cada nueva oleada como si tuviera recursos infinitos. No los tiene. Y cuando el presidente dice que “ya no cabe nadie más”, quizá lo que deberíamos hacer todos es dejar de discutir sobre quién tiene la culpa y empezar a preguntarnos qué vamos a hacer para que mañana no tengamos que volver a decir exactamente lo mismo.

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