Ceuta mira adelante
Cumplir 120 años no es cualquier cosa, y menos en una ciudad como Ceuta, donde cada paso económico ha tenido que pelearse casi a pulso. La Cámara de Comercio ha celebrado su aniversario con pompa institucional, sí, pero también con un mensaje claro: aquí no se viene solo a recordar el pasado, sino a empujar el futuro. Y eso, en los tiempos que corren, ya es una declaración de intenciones.
La entidad que preside Karim Bulaix ha pasado de sobrevivir a liderar. No es una frase hecha: hubo momentos en los que la Cámara estuvo contra las cuerdas, con decisiones duras sobre la mesa. Hoy, sin embargo, habla de inteligencia artificial, incubadoras tecnológicas y atracción de talento. El salto no es menor. La pregunta es si ese impulso llegará de verdad a todo el tejido empresarial o se quedará en proyectos estrella.
El respaldo institucional —con nombres como Juan Jesús Vivas Lara o Miguel Ángel Pérez Triano— refuerza la idea de que la Cámara es un puente entre lo público y lo privado. Y ese puente, bien gestionado, puede ser clave. Pero tampoco conviene caer en la autocomplacencia: Ceuta sigue teniendo retos estructurales importantes, desde el empleo hasta la diversificación económica real.
Eso sí, hay algo que merece reconocimiento: la apuesta por alianzas tecnológicas con grandes compañías y por proyectos que miran más allá del comercio tradicional. No se trata de abandonar lo de siempre, sino de adaptarlo. Si la Cámara consigue que una pyme venda más gracias a la digitalización o que un joven encuentre empleo cualificado, entonces sí estaremos hablando de transformación, no de discurso.
El aniversario deja buen sabor de boca, pero también una exigencia implícita. Porque celebrar está bien, pero cumplir con lo prometido es lo que marca la diferencia. Y en una ciudad como Ceuta, donde cada oportunidad cuenta, el margen para quedarse a medio camino simplemente no existe