¡Ceuta necesita médicos!

EL PUEBLO
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11 sep 2026 - 04:21

La Organización Médica Colegial, máxima representación de la profesión médica española, ha venido a Ceuta, ha hablado con nuestros profesionales, ha conocido de primera mano la situación de los servicios sanitarios y ha puesto negro sobre blanco lo que durante semanas se viene denunciando desde Ceuta: los médicos están exhaustos y el sistema sanitario está siendo sostenido a costa de su sacrificio personal.

No lo dice un partido político. No lo dice un sindicato. No lo dice un Gobierno autonómico enfrentado al Ejecutivo central. Lo dice la Organización Médica Colegial. Y eso debería obligar al Gobierno de España a dejar de mirar hacia otro lado.

La OMC ha advertido de que la situación no puede normalizarse ni sostenerse indefinidamente sobre el esfuerzo de los profesionales. Ha hablado de una presión asistencial extrema, de médicos agotados y de profesionales que ya han tenido que solicitar la baja. Y ha recordado una verdad elemental que parece necesario repetirle al Ministerio de Sanidad: proteger a los médicos es proteger a los ciudadanos.

¿A qué está esperando el Gobierno? ¿A que un médico no pueda más? ¿A que falte personal en una guardia? ¿A que un servicio deje de funcionar con normalidad? ¿A que un paciente tenga que pagar las consecuenciasde una situación que no ha provocado? Porque eso es verdaderamente grave que el Estado esté trasladando a los hombros de unos profesionales exhaustos una responsabilidad que corresponde al propio Estado.

Ceuta no tiene una red sanitaria de reserva. No dispone de varios hospitales entre los que repartir la presión. No puede improvisar especialistas de un día para otro. No puede enviar a los pacientes a la provincia vecina por carretera. Ceuta tiene un hospital y una condición geográfica y demográfica que hacen que sus servicios públicos necesiten una protección especial. Esto no es nuevo. Pero tras lo ocurrido desde finales de julio resulta particularmente irritante escuchar explicaciones burocráticas, balances tranquilizadores o discursos destinados a demostrar que, técnicamente, el sistema sigue funcionando.

Que un servicio funcione porque sus trabajadores están haciendo el doble o más del doble de lo razonable no significa que el sistema funcione. Significa que sus trabajadores están evitando que colapse. Y esa diferencia debería avergonzar a cualquier administración responsable.

El Gobierno de España no puede exigir heroísmo permanente a los médicos de Ceuta y después presentar ese heroísmo como normalidad. No puede convertir la vocación profesional en mano de obra ilimitada. No puede confundir compromiso con obligación de sacrificio. Y, mucho menos, puede esperar que Ceuta vuelva a demostrar una vez más que es capaz de resistirlo todo mientras Madrid administra los problemas desde la distancia.

Ceuta no puede seguir siendo el lugar donde España comprueba hasta dónde puede tensarse una cuerda antes de romperla. La sanidad no puede ser una cuestión de resistencia. Es una cuestión de planificación, recursos y responsabilidad política. Por eso el Gobierno de España tiene que actuar. Y tiene que hacerlo ahora, no cuando la situación haya empeorado todavía más.

Los médicos de Ceuta ya han hecho su parte. Han estado ahí. Han atendido. Han resistido. Han dado mucho más de lo que razonablemente podía exigírseles. Ahora le toca al Estado. Y esta vez no hay excusas: Ceuta necesita médicos, necesita recursos y necesita que España esté a la altura de lo que exigen ceutíes.

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