Ceuta no está sola
A veces no hacen falta grandes discursos. Basta con ver una bandera de Ceuta en Madrid, escuchar el nombre de nuestra ciudad a cientos de kilómetros de aquí y comprobar que hay gente que, sin vivir lo que estamos viviendo nosotros, ha decidido salir a la calle para decirnos algo tan sencillo como importante: no estáis solos.
Y eso, ahora mismo, se agradece. Porque han sido semanas muy duras. Semanas en las que Ceuta ha tenido que aguantar una situación que nadie podía imaginar cuando comenzó aquel fatídico 30 de julio. Los ceutíes sabemos perfectamente lo que hemos vivido desde entonces. Lo sabemos porque no nos lo han contado. Lo hemos visto en nuestras calles, en nuestros barrios y prácticamente en la puerta de nuestras casas.
Por eso emociona comprobar que desde Madrid vuelven a acordarse de nosotros. Después podremos discutir de política, de elecciones, del Gobierno, de la oposición o de lo que cada uno quiera. Pero hoy preferimos quedarnos con otra cosa: con miles de personas pronunciando el nombre de Ceuta en pleno corazón de España. Y cuando llevas casi dos meses viendo a tu ciudad sufrir, sentir ese respaldo reconforta.
Ceuta no pide privilegios. Tampoco quiere vivir permanentemente instalada en la excepcionalidad. Quiere recuperar su tranquilidad, que sus niños puedan crecer sin miedo, que sus mayores paseen tranquilos, que sus comerciantes levanten cada mañana la persiana pensando en vender y no en qué nuevo problema traerá el día. En definitiva, queremos recuperar nuestra vida. Algo tan sencillo como eso.
Gracias, Madrid. Gracias a quienes se han acordado de esta pequeña tierra situada al otro lado del Estrecho. Aquí seguimos, aguantando y esperando soluciones. Pero días como este sirven, al menos, para recordar algo que muchas veces necesitamos escuchar: Ceuta está lejos, sí, pero no está sola.