Ceuta no puede vivir de desalojo en desalojo

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Foto Editorial. | REDUAN DRIS
EL PUEBLO
19 oct 2026 - 01:49

Ceuta volvió a vivir este domingo una nueva jornada de intervención policial para desalojar los asentamientos en los que cientos de migrantes permanecían a la intemperie. Más de 350 agentes de la Policía Nacional se han desplegado en distintos puntos de la ciudad, en una operación que, por tercer domingo consecutivo, evidencia que las autoridades han decidido actuar ante una situación que lleva demasiado tiempo condicionando la vida cotidiana de numerosos barrios. La continuidad de estos dispositivos merece ser reconocida, pero también exige reclamar resultados. Porque desalojar no es resolver.

La solución no puede consistir en trasladar a los migrantes de un lugar a otro, repetir el operativo cada domingo y dejar que el problema vuelva a reproducirse. Ceuta necesita respuestas efectivas, no una sucesión de intervenciones que alivian temporalmente la presión sobre determinados enclaves, pero no ponen fin a una situación insostenible para la ciudad y para quienes malviven en esos asentamientos.

Y hay una cuestión que no admite más demoras: después de casi tres meses, todavía no se ha ejecutado ninguna expulsión administrativa. Ninguna. Si las autoridades consideran que existen motivos legales para denegar solicitudes de protección internacional, deberán resolverlas con celeridad y garantías, y proceder, cuando corresponda, al retorno de quienes no tengan derecho a permanecer en España. En el caso de los ciudadanos marroquíes, eso exige que los mecanismos de devolución y retorno a Marruecos funcionen de manera efectiva, dentro de la legalidad y con respeto a las obligaciones internacionales.

La presión migratoria que soporta Ceuta no puede gestionarse indefinidamente a base de despliegues policiales. La Policía cumple con su cometido, pero no puede sustituir la responsabilidad de una Administración que debe ofrecer soluciones completas, coordinadas y sostenidas en el tiempo. El desalojo es una actuación puntual; la gestión migratoria exige decisiones, procedimientos resueltos y resultados.

Ceuta necesita recuperar la normalidad, pero esa normalidad no llegará mientras miles de personas continúen atrapadas en una situación sin salida y la ciudad siga soportando las consecuencias de una respuesta incompleta. Hay que actuar, resolver los expedientes y ejecutar los retornos que legalmente procedan. Porque mover el problema de una calle a otra no es gestionar la migración. Es aplazarla. Y Ceuta lleva demasiado tiempo esperando que alguien dé el paso definitivo.

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