Las charlotadas de Verdejo

Carlos Verdejo.
Carlos Verdejo. | EL PUEBLO
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30 ene 2026 - 02:18

La Asamblea de Ceuta en su totalidad rechazó este jueves la propuesta presentada por el diputado no adscrito, Carlos Verdejo, con la que pretendía promover la presentación de una moción de censura contra el actual presidente de la Ciudad, Juan Vivas.

“¿A qué viene usted a la Asamblea, señor Verdejo?”, le preguntó la consejera Kissy Chandiramani.Y no le falta razón, pues si después de más de un año y medio en silencio, salir de Vox por la puerta de atrás y tomar el atril por segunda vez en este 2026 esa es la estrategia que pretende llevar a cabo en representación de ‘Hispanos’, mal vamos, pues los ciudadanos están cansados de este tipo de charlotadas por parte de los políticos, cansados de la crispación, del enfrentamiento, de la división y de las malas políticas. La ciudadanía quiere soluciones a sus problemas y no circos esperpénticos como el protagonizado por Carlos Verdejo en la mañana de este jueves y que se topó con la espalda de toda la Asamblea por unanimidad.

La iniciativa nació sin apoyos, sin un planteamiento sólido y sin un proyecto alternativo que justificara un movimiento de tal calado. En un sistema democrático, la moción de censura es una herramienta legítima, pero también extraordinaria, que exige responsabilidad, consenso y una propuesta clara de gobierno. Cuando se utiliza como un gesto aislado o como una maniobra de visibilidad política, pierde su sentido institucional y se convierte en un ejercicio estéril.

La ciudad afronta desafíos estructurales que requieren diálogo, propuestas y voluntad de acuerdo: empleo, cohesión social, desarrollo económico y estabilidad institucional. Frente a ello, los gestos grandilocuentes y las iniciativas sin recorrido solo contribuyen a aumentar la desafección ciudadana y a reforzar la percepción de una política alejada de los problemas cotidianos.

La unanimidad con la que la Asamblea rechazó la propuesta no debe interpretarse únicamente como un respaldo al actual Gobierno, sino como una defensa del propio funcionamiento democrático de la institución. La política no puede reducirse a la confrontación permanente ni al protagonismo individual, sino que debe orientarse a la búsqueda de soluciones y al interés general.

Los ceutíes demandan seriedad, trabajo constante y responsabilidad. Están cansados del ruido, de la crispación y de los espectáculos que poco aportan al bienestar común. La sesión plenaria de este jueves deja una lección clara: la confianza ciudadana no se gana con gestos vacíos, sino con compromiso, coherencia y políticas útiles. Ese es el reto que debe asumir toda la clase política si quiere estar a la altura de la ciudad a la que representa y, según lo visto, Verdejo está muy lejos de eso.

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