El compromiso que abre el centro de crisis
En un escenario marcado por retrasos, tensiones políticas y dudas sobre la gestión, el anuncio realizado este Miércoles Santo por la consejera de Sanidad y Servicios Sociales, Nabila Benzina, introduce un elemento imprescindible, la claridad y el compromiso. La inminente apertura del centro de crisis 24 horas para víctimas de violencia sexual no solo responde a una necesidad urgente, sino que también evidencia el trabajo sostenido de una Consejería que, pese a las dificultades, ha mantenido el rumbo.
Las declaraciones de la consejera no han estado exentas de polémica. Su desautorización del relato ofrecido por el PSOE y la Delegación del Gobierno pone de manifiesto la existencia de versiones enfrentadas sobre la gestión del proyecto. Sin embargo, más allá del cruce político, lo relevante es que el centro está listo para comenzar a funcionar. Y lo está -según detalló Benzina- porque se han cumplido los pasos necesarios: protocolo aprobado, servicio adjudicado, instalaciones preparadas y atención garantizada las 24 horas.
Conviene no perder de vista que este recurso no es un proyecto cualquiera. Se trata de un servicio esencial para atender a víctimas de violencia sexual con inmediatez, profesionalidad y sensibilidad. Su puesta en marcha llega tarde, sin duda, pero llega. Y en ese trayecto, la Consejería de Servicios Sociales ha tenido que sortear obstáculos administrativos, plazos incumplidos y la presión constante sobre la posible pérdida de financiación europea.
Precisamente por ello, resulta justo reconocer el compromiso del área que dirige Benzina. Mantener vivo un proyecto de estas características durante meses de incertidumbre, asegurar la continuidad de los fondos y culminar los trámites necesarios no es una tarea menor. Es, en cambio, una muestra de responsabilidad institucional.
La ciudadanía no espera confrontación, sino soluciones. Y la apertura de este centro, más allá de quién se atribuya los méritos, representa una respuesta concreta a una demanda social urgente. Ahora, el verdadero desafío será garantizar que el servicio funcione con eficacia, dotarlo de los recursos humanos adecuados y consolidarlo como un pilar en la atención a las víctimas.
Este Miércoles Santo puede marcar, por fin, el inicio de una etapa distinta, la de los hechos consumados frente a las promesas aplazadas. Y en ese cambio, el compromiso de la Consejería de Servicios Sociales merece ser puesto en valor.