La desfachatez y el cinismo del Gobierno de Sánchez

Ministro Ángel Víctor Torres.
Ministro Ángel Víctor Torres. | EL PUEBLO
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21 oct 2026 - 03:07

Existe un abismo insalvable entre la realidad que viven a diario los vecinos de Ceuta y el universo paralelo en el que parecen habitar el presidente Pedro Sánchez y sus ministros. La última nota emitida por el Ejecutivo central y las recientes declaraciones del ministro Ángel Víctor Torres no solo roza el insulto a la inteligencia de los ceutíes, sino que constata una vez más la desvergüenza con la que Moncloa gestiona esta crisis migratoria.

Pretender atribuirse el “éxito” de que más de 12.700 marroquíes hayan regresado voluntariamente a su país desde el 10 de agosto es tomar por tontos a los ciudadanos de esta ciudad y al conjunto de los españoles. Unos datos, por cierto, que dejan al descubierto el baile grotesco de cifras al que nos tienen acostumbrados: el 1 de agosto, el ministro Marlaska aseguraba que en Ceuta solo quedaban unos 2.500 migrantes; semanas después, la consigna oficial pasó a ser de 5.000. Y ahora resulta que han retornado casi 13.000. A la manipulación contable se suma ahora el descaro de vender el retorno espontáneo de miles de personas como un logro de la gestión estatal.

Con la misma desfachatez argumentan que es técnicamente imposible resolver los expedientes de expulsión en el plazo de un mes —como viene exigiendo con buen criterio el Gobierno de la Ciudad— bajo el pretexto de “respetar los procedimientos legales”. Otra falsedad. Resolver los expedientes a tiempo es una simple cuestión de voluntad política. Si se hubiera querido actuar con la urgencia que la situación demanda, el Gobierno central podía haber declarado el estado de sitio para devolver a los migrantes en la primera semana. Desechada esa vía, y amparándose en la Ley de Extranjería, la tramitación express dentro del plazo legal es perfectamente viable si se despliega un contingente extraordinario de funcionarios dedicado exclusivamente a esta emergencia.

Demostrado está que, cuando Moncloa tiene interés real, no escatima en recursos humanos ni en celeridad: lo hicieron para los procedimientos masivos de regularización, para la ley de nietos o para los decretos de vivienda. Pero Ceuta, lamentablemente, jamás ha sido una prioridad para este Gobierno.

Para colmo del cinismo, la maquinaria de propaganda de Moncloa pretende ahora responsabilizar a la Ciudad Autónoma y a su presidente, Juan Vivas, de la saturación en la gestión de los menores no acompañados, achacándoles que no haya salido ni un solo niño de regreso a Marruecos. Conviene recordar al ministro Torres lo que dice la ley: la competencia de la Ciudad es estrictamente la tutela y protección del menor; la repatriación y la reagrupación familiar en el país de origen es competencia exclusiva del Gobierno de España.

Tratar de echar balones fuera es un intento burdo e indigno de engañar a la opinión pública. La única verdad incontestable, la que se ve y se sufre a pie de calle tras casi tres meses de esta invasión migratoria, es que la gestión del Gobierno de Sánchez no ha conseguido ejecutar la expulsión administrativa de ninguno de los adultos que aún permanecen en nuestra ciudad. Ante semejante balance de inoperancia, manipulación y abandono, cabe hacerse una sola pregunta: ¿A quién pretenden engañar?

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