Enseñar a reaccionar
Hay noticias que pasan desapercibidas entre la actualidad diaria, pero que tienen más importancia de la que parece. La formación en Protección Civil que este curso ha llegado a todos los alumnos y docentes de Ceuta es una de ellas. No hablamos de una actividad complementaria ni de una charla puntual, sino de enseñar a nuestros niños algo tan básico como saber qué hacer cuando ocurre una emergencia.
Vivimos en una época en la que las alertas por fenómenos meteorológicos, incendios o situaciones de riesgo son cada vez más frecuentes. Por eso resulta lógico que la escuela también prepare a los alumnos para afrontar estas circunstancias. Igual que se les enseña matemáticas, lengua o ciencias, también es necesario que aprendan a mantener la calma, pedir ayuda o actuar correctamente cuando los segundos cuentan.
Lo más positivo de este programa es que no se queda en la teoría. Los alumnos del Reina Sofía demostraron durante la visita de las autoridades que han interiorizado conceptos que pueden parecer sencillos, pero que en una situación real pueden salvar vidas. Y eso tiene un valor enorme. Porque la mejor emergencia es la que se afronta con preparación y conocimiento.
Ceuta, además, vuelve a situarse a la cabeza en una iniciativa que debería servir de ejemplo para otros territorios. Alcanzar al cien por cien del alumnado y del profesorado no es fruto de la casualidad. Detrás hay trabajo, coordinación y la implicación de unos centros educativos que, una vez más, han demostrado que educar va mucho más allá de impartir materias académicas.
Quizás dentro de unos años muchos de estos niños no recuerden todas las lecciones aprendidas en clase, pero sí conservarán algunas pautas que les ayudarán a reaccionar ante una situación de peligro. Si eso ocurre, el esfuerzo habrá merecido la pena. Porque enseñar a prevenir también es una forma de proteger el futuro.