¿Donde estuviste el 2 de septiembre de 2026?
Por nuestros abuelos, por nuestros padres, por nuestros hijos, por quienes ya no están y descansan en Santa Catalina o Sidi Embarek, y cuyo recuerdo forma parte para siempre de la historia y el corazón de Ceuta
Días que pasan o días que permanecen. Días que se olvidan al cabo de unas semanas o días que, con el paso de los años, nuestros hijos y nietos nos preguntarán dónde estábamos cuando ocurrieron. Hoy 2 de septiembre de 2026 puede ser uno de esos días.
Ceuta lleva demasiado tiempo acostumbrada a tener que explicar lo que es, lo que siente y lo que significa. A defender su realidad. A recordar que aquí, en este pequeño rincón de España, viven familias, trabajan personas, crecen niños y envejecen abuelos que no quieren otra cosa que vivir en paz, con seguridad, con dignidad y con la certeza de que su país no les dará la espalda. Pero ha llegado el momento en el que ya no basta con hablar. Hay que estar.
Por eso este periódico, ‘El Pueblo de Ceuta’, quiere hacer un llamamiento a todos los ceutíes. A los que nacieron aquí y a los que llegaron un día y decidieron que esta tierra sería su casa. A los que llevan el nombre de Ceuta en los apellidos y a los que lo llevan en el corazón. A los que viven en la ciudad desde siempre y a quienes tuvieron que marcharse, pero nunca dejaron de sentirse caballas. A todos. Hoy 2 de septiembre hay que salir a la calle.
No por un partido. No contra nadie. No para dividir. Solo por Ceuta. Por nuestros mayores, que levantaron esta ciudad cuando las cosas eran mucho más difíciles. Por nuestros padres, que nos enseñaron que Ceuta no es solamente un lugar en el mapa. Por nuestros hijos, que tienen derecho a crecer aquí con las mismas certezas que cualquier otro español. Por quienes ya no están y descansan en Santa Catalina y Sidi Embarek, y cuyo recuerdo forma parte para siempre de la historia y el corazón de esta ciudad. Por quienes trabajan cada día para que esta ciudad siga adelante. Por quienes protegen nuestras calles. Por quienes, aun viviendo lejos, sienten un nudo en la garganta cada vez que alguien pronuncia el nombre de Ceuta. Y también por quienes han llegado desde fuera, han construido aquí su vida y hoy consideran esta ciudad su hogar. Porque Ceuta es de todos los que la quieren, la respetan y la defienden desde la convivencia y la paz.
Hoy 2 de septiembre no debería haber excusas. Que nadie piense que su presencia no importa. Importa y mucho. Importa el abuelo que caminará despacio. Importa la madre que acudirá con sus hijos. Importa el joven que quizá nunca haya ido a una manifestación. Importa quien llegue solo. Importa quien llegue acompañado. Importa cada bandera, cada rostro, cada silencio y cada voz. Porque cuando miles de personas ocupan juntas una calle para decir que Ceuta no se vende, el mensaje deja de ser individual. Se convierte en colectivo. Y llega mucho más lejos.
Sabemos que habrá quien intente convertir esta jornada en una cuestión de siglas. Que habrá quien quiera discutir quién convocó, quién se suma, quién no se suma o quién puede sacar rédito político de ella. No entremos en ese juego. Ceuta es mucho más que todo eso. Y los ceutíes, por encima de nuestras diferencias, sabemos reconocernos cuando llega la hora de estar juntos.
Este 2 de septiembre puede ser recordado como una fecha más. O puede ser recordado como el día en que Ceuta se puso en pie. Eso dependerá de nosotros. Dentro de diez, veinte o cincuenta años, quizá nuestros hijos y nietos nos pregunten qué ocurrió aquel día. Y tendremos que responder. Podremos decirles que lo vimos por televisión. Que lo seguimos por las redes sociales. Que estuvimos de acuerdo. Que nos hubiera gustado ir. O podremos mirarles a los ojos y decirles: “Yo estuve allí”.
Por eso, ceutí… Si naciste aquí, ve. Si llegaste aquí y esta ciudad se convirtió en tu casa, ve. Si te fuiste pero sigues sintiendo Ceuta como tuya, recuerda este día. Si nunca habías acudido a una manifestación, quizá esta sea la primera. Si tienes diferencias políticas con quien está al lado, déjalas por un momento fuera. Hoy 2 de septiembre no hace falta pensar exactamente igual. Hace falta sentir que Ceuta merece ser defendida, respetada y escuchada. Y cuando llegue la hora, salgamos. Sin miedo. Sin odio. Sin violencia. Sin mirar quién está delante o detrás. Solo mirándonos entre nosotros y reconociéndonos como lo que somos: ceutíes.
Porque quizá dentro de muchos años nadie recuerde qué partido gobernaba, qué político habló más alto o qué polémica ocupaba las portadas. Pero puede que sí recuerden una imagen, la de una ciudad entera diciendo que Ceuta no se vende, que Ceuta se defiende. Y entonces podremos decir que estuvimos allí. Porque hay días en los que acudir es hacer historia. Y el 2 de septiembre de 2026 puede ser uno de ellos, y si no estuviste quizá algún día alguien te pregunte por qué.