Flexibilidad presupuestaria para un desarrollo urbano eficiente
En los últimos días, la situación de la barriada de Benzú ha generado debates sobre la supuesta reducción de su presupuesto. Sin embargo, como ha explicado el consejero de Medio Ambiente, Servicios Urbanos y Vivienda, Alejandro Ramírez, no se trata de un recorte, sino de una reorganización técnica de las partidas con el objetivo de optimizar los recursos públicos y garantizar la ejecución de proyectos en todas las barriadas de la ciudad.
Esta decisión, que ha sido interpretada de manera errónea por algunos sectores, responde a un razonamiento claro: mantener partidas específicas puede inmovilizar fondos ante retrasos administrativos, como permisos de Costas y Carreteras, informes sectoriales o procesos de licitación. Al integrar las inversiones de Benzú dentro de una partida global denominada Mejoras de Infraestructuras Urbanas en Barriadas (2025-2028), el Gobierno local asegura que cada euro pueda utilizarse de manera eficiente y que ningún proyecto quede paralizado por trámites ajenos a la voluntad política.
El ejemplo concreto del proyecto integral de Benzú, que pasó de un presupuesto inicial de 1,2 millones de euros a una ejecución faseada de 789.986,88 euros, demuestra que la planificación técnica y la flexibilidad son claves para maximizar el impacto de la inversión pública. Mientras tanto, actuaciones ya ejecutadas como la rehabilitación de la pista deportiva, la mejora de zonas verdes, el refuerzo de luminarias y la instalación de nuevas áreas de ocio, evidencian un compromiso real con la mejora de la calidad de vida de los vecinos.
No menos importante es reconocer la participación activa de la comunidad. La presidenta de la barriada, Rhanma, y su equipo han demostrado que la colaboración entre autoridades y vecinos es fundamental para garantizar que las necesidades reales sean atendidas de manera eficiente.
En definitiva, la reorganización presupuestaria no es un obstáculo, sino una herramienta para garantizar que los recursos lleguen a todas las barriadas sin demora. En tiempos donde la eficiencia y la transparencia son exigencias ciudadanas, decisiones de este tipo deben ser valoradas como medidas responsables y orientadas al bien común.