Un gesto necesario, una visita inesperada

VISITA REAL

Felipe VI y Letizia Ortiz
Felipe VI y Letizia Ortiz | RRSS
El Pueblo de Ceuta
13 oct 2026 - 09:17

Felipe VI visita hoy uno de los dos únicos territorios españoles que le quedaban por conocer desde que se convirtió en Rey de España en 2014. El otro es Melilla. Con esta visita a las dos Ciudades Autónomas, el Jefe del Estado cierra no solo este peculiar ‘mapa de visitas’, sino una herida latente en el corazón de dos ciudades que, a fuerza de prolongarse en el tiempo y tras los últimos acontecimientos, había comenzado a lacerar.

No son pocos los gestos, sin embargo, que hay que reconocer a Felipe VI con nuestra ciudad. Desde un trato de especial cercanía a Juan Vivas, único presidente de Ceuta en su reinado, hasta reuniones con la Confederación de Empresarios o distinciones a personas que aún recuerdan emocionadas su estancia en Palacio Real, el Rey siempre ha tenido un guiño a Ceuta. Incrementado en el último verano: llamó al presidente de la Ciudad a despacho en su residencia veraniega de Marivent, ha hablado en varias ocasiones con el regidor ceutí por teléfono, se puso el uniforme de único Capitán General de los Ejércitos para analizar la situación de Ceuta desde el punto de vista defensivo y, cara al exterior, ha hablado de nuestra ciudad. Especialmente significativo su discurso horas antes de anunciar su visita a Ceuta y Melilla en presencia de uno de los líderes europeos más poderosos, Emmanuel Macron. Ya lo dice el viejo aforismo en el Parlamento Europeo: si Francia tose, Europa se resfría… Y defender la españolidad de Ceuta y Melilla o la integridad de las fronteras ante el presidente de uno de los mejores aliados, tradicionalmente, de Marruecos en la U.E. es un gesto de un simbolismo inabarcable.

Hoy, al fin, es el día. No lo fue tras la gira por las distintas comunidades autónomas tras la devastadora pandemia. Siempre un “ya tocará”, un “a su momento”, un “irá cuando se pueda” por toda respuesta ante la ausencia en dos ciudades que se sentían desemparadas por las cuestiones de la geopolítica. Hoy comienzan dos jornadas históricas para Ceuta y Melilla, pero no solo para ambas, sino para la propia Casa Real.

La agenda en Ceuta muestra cercanía de los Reyes a la ciudadanía, y aunque hubiera sido la misma que sus padres en 2007, tendría un significado especial. Pero hay un punto que será especialmente emotivo: la visita a Sidi Embarek. Un Rey presentando sus respetos a los muertos del peor capítulo de nuestra historia reciente, casi tantos -oficiales- como en el espantoso 11 de marzo de 2004. Una demostración más de aquello que los caballas sabemos desde niños, a pesar de que los malos entendidos y mentes más obtusas se nieguen a aceptar: que en Ceuta, la Patria es de todos o de ninguno. Si hablamos de ceutíes y como cantaba Víctor Manuel, aquí cabemos todos o no cabe ni Dios.

Ceuta mirará hoy extasiada hacia los Reyes de España. Como las novias el día de la boda, la ciudad se siente guapa, observada y se gusta en el papel. Pero lo más importante de la visita real será cuando Felipe VI y Letizia Ortiz hayan regresado a Palacio. Cuando los focos de los más de 180 periodistas acreditados apunten en otra dirección. Cuando volvamos a la rutina. Porque las imágenes de lo vivido hoy, de las calles de todo el país llenas con la bandera de Ceuta el 2 de septiembre, no solo merecen ser hermosos recuerdos del pasado, sino acicates de cara a reconstruir una ciudad ajada y herida muchas veces en muy poco tiempo. Y quizá la más importante de las visitas de Felipe VI no sea la de hoy, sino aquellas que en un futuro puedan tener lugar para inaugurar instalaciones o jornadas con la misma cotidianeidad con la que pone de largo un instituto en Castilla y León o visita una fábrica en Cataluña.

El futuro empieza hoy. El mundo nos mira. Aprovechémoslo y estemos, una vez más, a la altura.

Bienvenidas, Majestades. Les estábamos esperando.

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