Hoy hay que estar: Ceuta no se rinde
Hay momentos en la vida de una ciudad en los que guardar silencio deja de ser una opción. Ceuta ha vivido en los últimos días de julio una situación extraordinaria. Los acontecimientos de los días 30 y 31, con la entrada masiva de miles de marroquíes, han dejado una profunda huella en nuestra ciudad y unas consecuencias que todavía hoy seguimos padeciendo. Están siendo días de incertidumbre, preocupación y desasosiego. Días en los que muchos ceutíes han sentido que algo esencial estaba en juego.
Y precisamente por eso, hoy domingo, a las 20:00 horas, Ceuta tiene una cita consigo misma. Las cuatro comunidades religiosas que forman parte inseparable de nuestra ciudad —cristianos, musulmanes, judíos e hindúes— han decidido alzar juntas la voz. A ellas se han sumado multitud de asociaciones, entidades y ciudadanos. No es un detalle menor. Es, probablemente, el mensaje más poderoso que podía ofrecer nuestra tierra: cuando Ceuta se siente amenazada, Ceuta responde unida.
El lema de la convocatoria lo resume con una contundencia que no necesita más explicaciones: “¡Basta ya! Ceuta no se rinde”. Es un grito de auxilio, pero también un mensaje de firmeza. No se trata de levantar muros entre personas. No se trata de alimentar enfrentamientos Todo lo contrario. Se trata de defenderla.
Ceuta sabe perfectamente lo que significa convivir. Lo hace cada día. En sus calles, en sus colegios, en sus comercios, en sus barrios y en sus familias. Cuatro comunidades religiosas han demostrado que es posible compartir una misma tierra sin renunciar a las propias raíces. Por eso resulta especialmente significativo que sean precisamente sus representantes quienes hayan convocado este grito de auxilio. Un grito que no debe entenderse contra nadie, sino a favor de Ceuta. A favor de una ciudad segura. A favor de una ciudad tranquila. A favor de una ciudad abierta y acogedora, pero también protegida. A favor de una ciudad en la que nadie tenga que sentir miedo por lo que pueda ocurrir mañana. A favor, en definitiva, de una Ceuta que quiere seguir siendo Ceuta.
Hoy no debe haber colores políticos. Ni trincheras. Ni etiquetas. Ni debates partidistas capaces de empequeñecer lo que está sucediendo. Hoy debe haber ciudadanos. Ceutíes de nacimiento y de adopción. Cristianos, musulmanes, judíos, hindúes y personas que profesan otras creencias o ninguna. Personas de todas las edades, barrios y sensibilidades. Gente que puede pensar diferente en muchas cosas y, sin embargo, compartir la convicción fundamental de que esta ciudad merece ser defendida, cuidada y respetada.
También por eso creemos que hoy hay que estar. Hay que estar para decir que Ceuta no está sola. Hay que estar para reclamar que las instituciones estén a la altura de la gravedad de lo sucedido. Hay que estar para exigir respuestas, previsión y garantías. Hay que estar para recordar que la frontera de Ceuta no puede convertirse en una incertidumbre permanente para quienes viven aquí.
Ceuta ha demostrado muchas veces a lo largo de su historia que sabe sobreponerse a las dificultades. Esta vez tampoco será diferente. Hoy, a las ocho de la tarde, la ciudad tiene la oportunidad de ofrecer una imagen que debería recorrer España entera: cuatro confesiones religiosas caminando juntas y una sociedad entera detrás de ellas. Una Ceuta que, ante la adversidad, vuelve a recordar al mundo algo que nunca deberíamos olvidar… Aquí cabemos todos. Pero Ceuta también merece que la defiendan. Hoy es el momento de hacerlo juntos. ¡Basta ya! Ceuta no se rinde.