Humanidad en frontera

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EL PUEBLO
02 ene 2026 - 01:58

Ceuta ha vuelto a vivir en 2025 uno de esos años que dejan huella. La inmigración irregular ha marcado el pulso social y político de la ciudad, con picos de presión difíciles de gestionar y una sensación constante de estar caminando sobre el alambre. En ese escenario, las declaraciones de la delegada del Gobierno, Cristina Pérez, intentan aportar contexto, datos y, sobre todo, una narrativa que vaya más allá del titular fácil.

La reducción de casi un 50% en el número de menores migrantes no acompañados no es un detalle menor. El Real Decreto de reparto ha permitido aliviar una situación que llegó a ser insostenible, con centros desbordados y recursos al límite. No es la solución definitiva, pero sí una muestra de que el reparto solidario entre comunidades no solo es posible, sino necesario. Ceuta no puede seguir siendo un embudo permanente sin apoyo real del resto del país.

Pero conviene no perder de vista que detrás de los números hay historias personales. Las 46 personas fallecidas encontradas en las costas ceutíes durante el año deberían sacudir conciencias más allá de la frontera. Son muertes que hablan de desigualdad, de falta de oportunidades y de un sistema internacional que sigue empujando a miles de personas a jugarse la vida en el mar. Mirar hacia otro lado no es una opción.

La mejora en la situación del CETI y la recuperación de cierta estabilidad interna son pasos en la buena dirección, aunque aún frágiles. La experiencia del verano ha dejado claro que la improvisación tiene un coste humano y social demasiado alto. Planificar, anticiparse y dotar de medios suficientes no debería ser una reacción de emergencia, sino una estrategia permanente.

Al final, el debate migratorio en Ceuta necesita menos consignas y más responsabilidad compartida. Seguridad y humanidad no son conceptos opuestos, sino complementarios. Gestionar bien la frontera no consiste solo en contar llegadas o traslados, sino en demostrar que, incluso en los momentos más tensos, una sociedad puede seguir siendo justa, solidaria y coherente con sus valores.

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