INGESA, deje de insultar a sus médicos
INGESA quiere atraer y fidelizar médicos en Ceuta y Melilla. El déficit estructural de galenos en todo el país ataca con especial dureza a los territorios extrapeninsulares, cuya sensación de aislamiento geográfico no contribuye a elevarlos como destinos ideales para un colectivo profesional demandado y cotizado en toda Europa y en el sector privado. Los gobiernos autonómicos trabajan en métodos de incentivación para captar doctores; especialistas fundamentalmente. Hace hoy tres años se aprobó la configuración de los puestos de trabajo sanitarios de las ciudades autónomas como de ‘Difícil Cobertura’. Nombramiento que, por el momento, no ha servido para nada. Porque, según INGESA, por muchos incentivos que se ofrezcan a los médicos (los sanitarios que realmente escasean en las dos ciudades), estos no quieren cruzar el Estrecho. Pero, en paralelo, la misma institución que dice querer atraer facultativos los insulta desacreditando sus motivaciones para celebrar una huelga nacional con la que pretenden mejorar sus condiciones de trabajo.
INGESA ha dicho públicamente en repetidas ocasiones que los médicos buscan “un trato privilegiado” cuando piden al Ministerio de Sanidad una regulación propia de su profesión. Deste este periódico nos preguntamos si en Madrid consideran que es esa una buena estrategia de atracción de los profesionales de los que más adolece su sistema sanitario. Si lo es, se equivocan. De entrada, y perdonen la franqueza, sus palabras se nos antojan de una soberbia desmesurada. Y, lo peor, nos resulta un movimiento precipitado y torpe, que persigue el único fin de defender a sus compañeros de partido en el Ministerio. Es una declaración fruto de un partidismo ciego que nos preocupa, dado que la ofrece una institución que, como tal, debería trabajar la pulcritud y la neutralidad. Al menos, por respeto a los más de 150.000 pacientes ceutíes y melillenses cuya salud depende de su gestión. Por no hablar de sus profesionales médicos, esos que escasean en sus plantillas y a quienes, si no un trato privilegiado, debieran brindarles una consideración especial. Por nada en particular: solo, quizás, porque el diagnóstico y tratamiento de nuestra gente depende en primera y última instancia de ellos; o porque cuando un usuario se complica son ellos quienes responden; porque son ellos quienes agarran el bisturí y quienes deciden qué medicación prescribir para acabar con el dolor; porque son los médicos quienes cargan con la responsabilidad de la salud de las personas.
Queridos responsables del INGESA, dejen de empeorar las cosas con sus mensajes fríos y ofensivos. Nuestro dedo acusador no se orienta hacia Otero; aún confiamos en la decencia y el buen juicio de quienes ostentan los altos cargos de la Dirección Territorial de Ceuta. Lanzamos esta crítica a Madrid, a los amigos de Mónica García que se atreven a insultar a nuestros médicos desde la distancia. Insistimos en la advertencia: dejen de jugar con la salud de los ceutíes.