Marlaska, cada día que pasa estamos peor

Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior.
Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior. | EL PUEBLO
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13 ago 2026 - 02:43

Ceuta empieza a estar cansada de las visitas. Cansada de recibir ministros, de escuchar compromisos, de asistir a ruedas de prensa y de oír que el Gobierno está plenamente implicado. Cansada, en definitiva, de las palabras cuando lo que necesita son hechos.

La lista empieza a ser larga: Marlaska, Sira Rego, Ángel Víctor Torres, José Manuel Albares, Margarita Robles... Y este jueves vuelve a Ceuta el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Una auténtica procesión de ministros que, sin embargo, contrasta con una realidad que sigue siendo la misma para los ceutíes: la crisis continúa, los servicios siguen sometidos a una enorme presión y la normalidad no ha regresado. El propio presidente de la Ciudad, Juan Vivas, advertía este miércoles de que cada día que pasa estamos peor.

Por eso la visita de Marlaska de este jueves debería ser diferente. Esta vez los ceutíes no esperan otro discurso sobre la coordinación entre administraciones, otro repaso de las medidas adoptadas ni otra explicación sobre el esfuerzo que está haciendo el Gobierno. Esperamos una fecha y esperamos un hecho: que Marlaska anuncie que este viernes comienzan las devoluciones a Marruecos anunciadas el martes por José Manuel Albares.

Albares fue rotundo en Ceuta. Aseguró que “hasta la última persona” que hubiera entrado irregularmente en España volvería a Marruecos y defendió que existe voluntad de llevar a cabo esas devoluciones.

Perfecto. Pues ahora toca hacerlo. Si el martes se anunció la devolución de quienes entraron irregularmente, hoy jueves Marlaska tiene la oportunidad de decirnos cuándo comienza el operativo. Y la respuesta que Ceuta quiere escuchar es muy sencilla: este viernes.

No porque esta ciudad quiera que se incumpla ninguna ley. Todo lo contrario. Las devoluciones deberán realizarse con las garantías jurídicas que correspondan. Pero precisamente por eso el Gobierno debe explicar con claridad el procedimiento, los medios y los plazos. Lo que no puede ocurrir es que una promesa política se quede indefinidamente en una declaración ante los medios. Porque Ceuta ya ha escuchado demasiadas declaraciones.

Mientras los ministros vienen y van, aquí permanecen los problemas. Permanece la falta de efectivos suficientes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Permanece la presión sobre Extranjería. Permanece la sobrecarga de los servicios sanitarios y sociales. Permanece la necesidad de recursos para atender una situación que, desde luego, no puede calificarse como ordinaria. Y permanece, sobre todo, la preocupación de una población que quiere recuperar su ciudad. Que quiere volver a mirar sus calles, sus parques y sus playas y sentir que la situación está realmente encauzada. No basta con decir que se está trabajando. Hay que demostrarlo.

Nadie cuestiona el esfuerzo de los policías, guardias civiles, militares, sanitarios, funcionarios, trabajadores sociales y demás profesionales que están afrontando esta situación. Precisamente por respeto a su trabajo hay que exigir que reciban todos los medios y refuerzos que necesitan. El Estado no puede pretender resolver una crisis extraordinaria con los mismos recursos con los que atiende una situación normal.

Y tampoco puede medir su respuesta por el número de ministros que visitan Ceuta. El termómetro no está en Madrid. Está aquí. Está en nuestras calles. En nuestros servicios públicos. En nuestros espacios públicos. En la sensación de seguridad de los ciudadanos. Y en la velocidad con la que se cumplen las decisiones anunciadas.

Por eso la visita de Marlaska tiene que marcar un punto de inflexión. Ya hemos escuchado a Albares comprometer las devoluciones. Ya hemos escuchado garantizar que las Fuerzas Armadas seguirán apoyando a Ceuta el tiempo que sea necesario. Ya hemos escuchado al Gobierno hablar de recursos, coordinación y normalidad. Robles ha vuelto a subrayar hoy que Ceuta y Melilla son parte de España y que una situación como la vivida no puede volver a producirse.

Todo eso se agradece. Pero Ceuta necesita que las palabras empiecen a producir resultados. Y hay un resultado concreto que debe llegar inmediatamente: las devoluciones anunciadas por Albares. Después vendrá todo lo demás. Sobre todo, un plan serio para que una situación semejante no vuelva a poner a Ceuta contra las cuerdas.

Por eso este jueves, cuando Marlaska vuelva hoy a Ceuta, esperamos que no venga simplemente a explicar lo que ya sabemos. Esperamos que diga que el viernes comienzan las devoluciones. Esperamos que explique que hay un operativo preparado. Esperamos que concrete los refuerzos. Esperamos que diga qué va a hacer el Estado para recuperar la normalidad…

Porque después de tantos ministros, tantas reuniones y tantos compromisos, los ceutíes tienen todo el derecho a hacerse una pregunta tan sencilla como incómoda… ¿Estamos mejor que el lunes? La respuesta, hoy, es que no. Para muchos ciudadanos, incluso estamos peor. Y si después de una semana de visitas ministeriales la ciudad sigue esperando que se cumplan los anuncios, entonces el problema ya no es de comunicación. Es de hechos.

Marlaska vuelve este jueves. Que esta vez no venga solamente a hablar. Que venga a poner fecha a las palabras de Albares. Viernes. Devoluciones. Porque Ceuta ya ha tenido suficientes ministros. Ahora necesita resultados.

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