Los médicos apoyan, pero no secundan
Es evidente para cualquiera que conversa con profesionales médicos que el apoyo del colectivo a las reivindicaciones de sus sindicatos sobre el estatuto propio es mayoritario. Las hay, pero son pocas las batas blancas que no defienden una regulación propia de sus condiciones laborales en virtud de la singularidad de su trabajo. Pero asentir no es lo mismo que mojarse. Los médicos respaldan los discursos de los convocantes de la huelga nacional, pero se resisten en masa a secundarla.
En las concentraciones que se celebran a las puertas del hospital de Ceuta durante las semanas de paro (que se mantendrá, al menos, hasta junio), los galenos tratan de explicar a la prensa el escaso seguimiento del que informa INGESA acusando a los de Jesús Lopera de mentir y falsear datos. Y de forzar unos servicios mínimos abusivos que les impide ejercer su legítimo derecho a huelga. Lo cierto es que son mayoría los facultativos que, pese a decir que están de acuerdo con las demandas (lo cual no cuestionamos), acuden cada mañana a firmar en el listado de aquellos que no secundan la huelga.
El motivo lo ha insinuado INGESA en varios comunicados dirigidos a informar del seguimiento de cada convocatoria de paro (van cinco desde el inicio de las protestas, en 2025): la administración descuenta de las nóminas de los huelguistas la parte proporcional a los días que no trabajan.
Entendemos la reticencia del colectivo a lidiar con las consecuencias de ejercer su derecho a huelga, la pregunta que surge es cómo pretenden presionar al Ministerio si no están realmente dispuestos a paralizar la actividad médica en España.
Nos preguntamos también si los convocantes de las concentraciones en Ceuta consideran que tirar dardos contra sus propios compañeros les resulta una buena estrategia para fortalecer la unión del colectivo. La delegada de MUD, a cargo de leer ayer el manifiesto, cuestionó el proceso de homologación de títulos extranjeros de Medicina en España. Lo hizo rodeada de médicos de otros países. Habrá que esperar para ver los frutos del discurso de los portavoces y de la implicación (o no) de los aludidos.