Ministra, Ceuta también se enferma

Mónica García.
Mónica García. | EL PUEBLO
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16 sep 2026 - 03:56

Mónica García vuelve hoy a Ceuta. Otra vez. Y vuelve cuando la sanidad ceutí está al límite, cuando sus profesionales han tenido que convocar una huelga y cuando la ciudad sigue soportando las consecuencias de una invasión migratoria que ha puesto contra las cuerdas a sus servicios públicos.

La ministra vendrá, hablará y volverá a marcharse. Lo que no sabemos es qué dejará en su camino. Porque Ceuta no necesita otra visita institucional sin más. Necesita médicos. Necesita enfermeros. Necesita medios. Necesita recursos. Necesita que el Estado asuma que una invasión migratoria extraordinaria no puede recaer sobre un sistema sanitario que ya arrastraba déficits y carencias.

Los sanitarios lo están diciendo alto y claro. Están cansados. Están desbordados. Y han llegado a la huelga porque, al parecer, denunciarlo por las buenas no ha servido de nada. Pero en Moncloa siempre resulta más cómodo discutir el diagnóstico que atender al enfermo. Marlaska dice que la inseguridad de los ceutíes es subjetiva. Mónica García, por lo visto, parece considerar subjetivo el colapso que denuncian nuestros sanitarios. ¡Qué casualidad! Para el Gobierno de Sánchez, cuando el problema afecta a Ceuta, siempre parece haber una explicación para negar el problema y ninguna solución para resolverlo.

Señora ministra… la presión migratoria tiene consecuencias. También en la sanidad. Negarlo no es progresismo, ni solidaridad, ni humanidad. Es irresponsabilidad. Y que nadie confunda las cosas… Ceuta no reclama que se deje de atender a nadie. Reclama que se pueda atender a todos sin sacrificar la calidad y la seguridad de la asistencia que reciben los ceutíes.

Eso es precisamente lo que debería entender una ministra de Sanidad. Si Sánchez afirmó el lunes que España y Marruecos gestionaron la avalancha “de manera inteligente” al dejar pasar a todas esas personas a Ceuta, ahora el Estado debe asumir también el coste extraordinario que esa situación genera. No puede ser que Ceuta ponga los recursos, los profesionales y las instalaciones, mientras el Gobierno solo pone las excusas.

Hoy Mónica García tiene una oportunidad para demostrar que hemos entendido mal al Gobierno. Que venga con soluciones. Que anuncie refuerzos. Que comprometa recursos. Que mire a los ojos a los profesionales que han convocado la huelga y les diga cómo piensa aliviar su situación. Y que, por una vez, no venga a explicar a los ceutíes lo que deben sentir o pensar. Porque quizá la ministra no lo sepa, pero los ceutíes no necesitan que nadie les explique su realidad. La viven. Y tampoco necesitan que Mónica García vuelva a llamarlos xenófobos por denunciarla. Ceuta ha demostrado sobradamente su humanidad. Ahora le toca al Gobierno demostrar su responsabilidad.

La sanidad ceutí no puede ser la víctima silenciosa de una crisis que otros provocaron y que otros, desde Madrid, se empeñan todavía en negar. Hoy, ministra, menos discursos. Más médicos. Más medios. Más Ceuta.

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