Ministra esto es lo que siente Ceuta
Nunca un Gobierno se portó de una manera tan farsante, tan despiadada y tan irresponsable con una ciudad española
Señora ministra:
Cuando hoy llegue a Ceuta, sería conveniente que escuchara algo más que las palabras de los responsables institucionales. Que escuchara a la calle. Que escuchara a quienes viven aquí. Que escuchara incluso a quienes, desde posiciones políticas diferentes, han terminado expresando una misma indignación. Nunca un Gobierno se portó de una manera tan farsante, tan despiadada y tan irresponsable con una ciudad española. La frase no es nuestra, es de Luis del Val, pero representa el sentir de todo un pueblo. El nuestro.
Porque esto no va de siglas. No va de izquierdas o derechas. No va de partidarios o adversarios de un Gobierno. Va de una ciudad española que siente que está siendo abandonada por el Gobierno de España. Y ese sentimiento ha cruzado las fronteras de los partidos. También entre los propios socialistas ceutíes se han escuchado voces críticas. Porque hay momentos en los que la pertenencia a unas siglas deja de ser lo importante y lo importante pasa a ser tu ciudad, tu calle, tu casa, tu familia, tus vecinos…
Sí ministra, Ceuta siente que nunca un Gobierno se portó de una manera tan farsante, tan despiadada y tan irresponsable con una ciudad española. Son palabras duras. Precisamente por eso hay que pronunciarlas y reiterarlas. No nacen del deseo de atacar a nadie por su ideología. Nacen de la frustración de una ciudad que lleva demasiado tiempo esperando respuestas, soluciones y, sobre todo, la sensación de que el Estado está a su lado.
Ceuta no quiere privilegios. No quiere favores. No quiere que se la utilice como escenario de discursos solemnes para después volver a quedar al margen. Quiere algo mucho más sencillo: que el Gobierno de España entienda lo que significa vivir aquí, en esta frontera, afrontar aquí los problemas y sentir que, cuando llegan las dificultades, las respuestas no están a la altura de lo que esta ciudad necesita.
Ministra, cuando hoy llegue a Ceuta, escuche.
Escuche el enfado. Escuche la decepción. Escuche la angustia. Escuche la desesperación… Escuche también a quienes hasta ayer defendían a su Gobierno y hoy dicen que no entienden su comportamiento con esta ciudad.
Y, sobre todo, no confunda eso con una cuestión partidista. Ceuta ha dado sobradas muestras de repudiar todos los extremos y rechazar cualquier intento de polarización. Porque puede que no todos los ceutíes piensen exactamente lo mismo, pero hay un sentimiento de abandono y miedo que merece ser escuchado y que el Gobierno no debería permitirse ignorar más.
Ceuta no le pide que venga a convencerla. Le pide que venga a escucharla y a ayudarla.