Mirando al mar
Durante años hemos escuchado que la pesca en Ceuta atraviesa tiempos complicados, que falta relevo generacional y que el sector cada vez tiene menos futuro. Por eso resulta reconfortante comprobar que todavía hay quien prefiere hablar de oportunidades en lugar de resignarse. Lo que el GALPCE ha puesto sobre la mesa no es un discurso lleno de buenas intenciones, sino una forma distinta de entender el potencial que tiene el mar para nuestra ciudad.
Es verdad que un millón y medio de euros por sí solo no cambia las cosas. El dinero ayuda, claro, pero si no hay ideas ni personas capaces de convertirlo en proyectos útiles, acaba quedándose en una cifra bonita sobre el papel. En este caso parece que está ocurriendo justo lo contrario. La modernización de la Lonja, los cursos para formar a nuevos profesionales, el impulso a los salazones o la apuesta por atraer turismo ligado al mar son ejemplos de que los recursos pueden traducirse en resultados visibles.
Hay un detalle que merece especial atención. Mehdi Amin insistió en que el objetivo del GALPCE no es vivir pendiente de las subvenciones europeas. Y esa forma de pensar dice mucho. Lo fácil sería esperar la siguiente convocatoria de ayudas; lo difícil es construir una estructura que siga funcionando cuando ese dinero deje de llegar. Ahí es donde realmente se mide la seriedad de un proyecto.
También es justo reconocer el trabajo silencioso que muchas veces no ocupa titulares. Mediar para defender los intereses de los pescadores, ayudar a quienes tienen una buena idea pero no saben cómo convertirla en un proyecto o facilitar que pequeñas iniciativas puedan salir adelante es una labor que rara vez hace ruido, pero que termina marcando la diferencia.
Ceuta siempre ha vivido mirando al mar. Sería un error enorme olvidar que ahí sigue estando una parte importante de su presente y, sobre todo, de su futuro. Si el camino iniciado por el GALPCE mantiene este ritmo y continúa sumando a instituciones, empresas y profesionales, la economía azul puede dejar de ser un concepto bonito para convertirse en una realidad que genere empleo, riqueza y confianza. Y eso, sinceramente, es una noticia que merece la pena celebrar.