Cuando el país se detiene

Autoridades civiles y militares durante el minuto de silencio guardado por la tragedia ferroviaria de Córdoba.
Autoridades civiles y militares durante el minuto de silencio guardado por la tragedia ferroviaria de Córdoba. | G.S.
EL PUEBLO
20 ene 2026 - 01:42

España vuelve a enfrentarse a una tragedia que sacude conciencias y obliga al silencio. El descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad en Adamuz (Córdoba), con decenas de víctimas mortales y cientos de heridos, ha provocado una conmoción que trasciende territorios y siglas políticas. Ante el dolor compartido, la reacción unánime de las instituciones, como la vivida este lunes en Ceuta, es una muestra necesaria de respeto, humanidad y unidad.

El minuto de silencio guardado a las puertas del Palacio Autonómico no es un gesto vacío. Es la expresión de una sociedad que entiende que, ante lo irreparable, solo cabe el acompañamiento a las víctimas y a sus familias. Las palabras del presidente de la Ciudad, Juan Vivas, apelando a la prudencia y a la solidaridad, reflejan el sentir de una ciudadanía que observa con angustia el desarrollo de los acontecimientos y que sabe que esta tragedia podría haber afectado a cualquiera. La posibilidad de que haya ceutíes entre los heridos recuerda, una vez más, la estrecha conexión de nuestra ciudad con las principales rutas ferroviarias de la península.

Mientras los servicios de emergencia continúan una labor titánica en condiciones extremadamente complejas, es imprescindible reconocer y respaldar su trabajo. También lo es exigir, con serenidad pero con firmeza, que se esclarezcan las causas de un accidente que resulta difícil de comprender en una infraestructura moderna y recientemente renovada. La transparencia y la responsabilidad serán claves para recuperar la confianza de los ciudadanos en un sistema que debe garantizar la seguridad como principio irrenunciable.

Hoy no es momento de reproches ni de conclusiones apresuradas. Es tiempo de duelo, de acompañar a quienes han perdido a sus seres queridos y de desear la pronta recuperación de los heridos. Pero también será, inevitablemente, el momento de aprender de lo ocurrido. Porque honrar a las víctimas implica no solo recordarlas, sino trabajar para que una tragedia así no vuelva a repetirse.

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