Menos paro, más futuro
Ceuta tiene motivos para mirar los últimos datos del desempleo con una razonable dosis de optimismo. Durante años nos acostumbramos a convivir con cifras que superaban con holgura la barrera de los 10.000 parados, una realidad que parecía enquistada y difícil de revertir. Por eso, ver cómo la ciudad baja ahora de los 8.500 desempleados no es un dato menor. Sigue siendo una cifra elevada y queda mucho camino por recorrer, pero supone un avance evidente respecto a una situación que durante demasiado tiempo se consideró casi inevitable.
Los números, además, avalan esa mejoría. En apenas un año, Ceuta ha reducido el desempleo en más de 650 personas, mientras que solo entre abril y mayo otras 171 han abandonado las listas del SEPE. A ello se suma un dato especialmente significativo: la afiliación a la Seguridad Social ha superado por primera vez los 25.000 cotizantes, alcanzando registros históricos. Son indicadores que reflejan una economía más dinámica y una mayor capacidad de generar oportunidades laborales.
En este contexto, resulta comprensible la valoración positiva realizada por el portavoz del Gobierno de la Ciudad, Alejandro Ramírez. Más allá de la lógica satisfacción institucional, los datos parecen respaldar la idea de que Ceuta está inmersa en un proceso de transformación económica cuyos efectos comienzan a percibirse en el mercado laboral. Las políticas destinadas a atraer actividad económica, diversificar sectores productivos y fomentar la creación de empleo empiezan a ofrecer resultados tangibles.
Eso no significa que todo esté resuelto. Persisten problemas importantes, como la elevada presencia femenina en las listas del desempleo o la dificultad de consolidar empleo estable, reflejada en la caída de los contratos indefinidos. Son cuestiones que exigen atención y medidas específicas para evitar que una parte de la población quede al margen de la recuperación.
Pero tampoco conviene minimizar los avances. Durante demasiado tiempo Ceuta fue noticia por sus malos datos laborales. Hoy, sin caer en triunfalismos, puede afirmarse que la tendencia apunta en una dirección más favorable. Consolidar ese camino debe ser el objetivo común de instituciones, empresas y trabajadores. Porque detrás de cada cifra que mejora hay personas que recuperan una oportunidad y una ciudad que gana confianza en su futuro.