Los pescadores de Ceuta son escuchados
La reunión mantenida esta semana entre la Delegación del Gobierno y los representantes del sector pesquero deja una noticia positiva en un panorama dominado desde hace años por el pesimismo. Los pescadores, que describen su actividad como un sector en decadencia y con un relevo generacional prácticamente inexistente, han encontrado por fin una Administración dispuesta a escuchar sus problemas y a implicarse en la búsqueda de soluciones. No es un detalle menor. Ellos mismos reconocieron a este periódico que salieron satisfechos con la actitud del delegado, Miguel Ángel Pérez Triano, y con el compromiso adquirido de trabajar para que Ceuta pueda acceder a la captura fortuita de atún rojo y habilitar la Lonja para su desembarque.
Sin embargo, la buena disposición institucional choca con la realidad de los plazos administrativos. Las soluciones no llegarán este año. Mientras tanto, la almadraba continúa acumulando pérdidas al verse obligada a liberar los atunes que quedan atrapados en sus redes, arrastrando con ellos otras capturas que sí podrían comercializarse. El temor es evidente: agosto suele concentrar una mayor presencia de atún rojo y nadie puede garantizar que la campaña, e incluso la propia continuidad de la almadraba, resista hasta la próxima temporada.
Pero este episodio también invita a una reflexión interna. La Administración ha reaccionado cuando el problema se ha hecho insostenible, pero el sector tampoco puede eludir su parte de responsabilidad. Como recordó el propio delegado, en Ceuta nunca se había presentado una solicitud para obtener autorizaciones de pesca fortuita o para aspirar a cuotas de atún rojo. Esperar a que la situación alcance un punto crítico nunca es la mejor estrategia. Si algo demuestra esta crisis es que las reivindicaciones deben anticiparse a las urgencias. Solo así un sector histórico podrá aspirar a tener futuro.
Ahora toca convertir las palabras en hechos y que la Ciudad Autónoma se sume a la lucha. El portavoz del Gobierno local dijo ayer que estaban preocupados por la situación. Pero tanta preocupación llega tarde. Al menos, que desde ahora sea real.