Los ‘pisos patera’ en Ceuta exigen mano firme

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23 sep 2026 - 03:32

Ceuta no puede permitirse que los llamados ‘pisos patera’ se conviertan en una realidad tolerada, invisible y fuera del control de las instituciones. Lo ocurrido en las últimas semanas ha puesto el problema sobre la mesa con toda su crudeza. Se han localizado viviendas y otros espacios utilizados para hacinar a personas migrantes en situación irregular, algunas de ellas en condiciones precarias y mediante el cobro de cantidades desproporcionadas. Este mismo martes un operativo conjunto de la Policía Nacional y la Policía Local permitió el desmantelamiento de un piso patera en la zona de Benítez, en el que se alojaban 7 migrantes que pagaban 2.000 euros entre todos.

No estamos solamente ante un problema de convivencia o de vivienda. Estamos ante una cuestión de seguridad, de control migratorio y, también, de dignidad humana. Quien convierte una vivienda, un garaje o un trastero en un negocio para explotar la vulnerabilidad de personas recién llegadas debe saber que no existe impunidad. El aprovechamiento económico de una situación de necesidad no puede quedar reducido a una infracción menor ni convertirse en una fuente de ingresos a costa del hacinamiento y la precariedad.

Pero hay además una segunda consecuencia que Ceuta no puede ignorar. Cuando personas que se encuentran irregularmente en la ciudad quedan ocultas en viviendas particulares y espacios clandestinos, resulta mucho más difícil para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad conocer su paradero, identificarlas y aplicar a cada caso el procedimiento que corresponda. ¿Y si entre ellos se encuentra un yihadistas peligroso? Precisamente en las últimas operaciones, los migrantes localizados tuvieron que ser trasladados a dependencias policiales para su identificación y filiación.

Por eso las inspecciones deben continuar. Y deben ser suficientes, sistemáticas y eficaces. Allí donde existan indicios de hacinamiento, explotación o alojamiento irregular debe actuarse con toda la contundencia que permita la ley. No solo contra inmigrantes, sino contra quienes se aprovechan de ellos y contra quienes convierten el descontrol en un negocio.

Ceuta ya soporta una presión extraordinaria derivada de la invasión sufrida. El propio Ministerio del Interior ha reconocido la necesidad de reforzar los dispositivos de identificación y triaje de las personas que permanecen en la ciudad. La respuesta no puede ser permitir que, mientras las administraciones intentan identificar y gestionar esta situación, una parte de esas personas quede escondida en una red informal de pisos y alojamientos clandestinos.

Hace falta más control, más inspección y más medios policiales. Y hace falta que quienes explotan los ‘pisos patera’ sepan que las consecuencias serán proporcionales a la gravedad de sus actuaciones. La solidaridad no puede confundirse con permisividad. La protección de los inmigrantes no puede servir de cobertura para quienes hacen negocio con ellas. Y el derecho de Ceuta a la seguridad, al orden y al cumplimiento de la ley tampoco puede quedar relegado.

Los ‘pisos patera’ no pueden convertirse en tierra de nadie. Ni uno más sin investigar. Ni una vivienda convertida en negocio de explotación sin respuesta. Ni una persona que permanezca fuera del radar de las instituciones cuando existen mecanismos legales para identificarla y determinar su situación. Ceuta necesita control, coordinación y firmeza. Y las inspecciones deben no solo seguir sino aumentar.

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