Por fin

Pedro Sánchez Pérez-Castejón.
Pedro Sánchez Pérez-Castejón. | EL PUEBLO
EL PUEBLO
06 oct 2026 - 02:10

Por fin hay una fecha. El 29 de noviembre, los españoles volverán a las urnas para decidir quién debe gobernar España. Pedro Sánchez ha anunciado el adelanto electoral después de una legislatura marcada por la dificultad del Gobierno para construir mayorías parlamentarias estables y que termina sin haber conseguido aprobar un solo Presupuesto General del Estado propio. Las cuentas de 2023 han permanecido prorrogadas durante toda la legislatura.

Es un dato que, por sí solo, define buena parte de lo que ha sido este periodo político. Los Presupuestos no son un trámite administrativo más, son la expresión económica de las prioridades de un Gobierno y una de las principales herramientas para ejecutar su programa. Que una legislatura concluya sin unas nuevas cuentas públicas constituye una anomalía política que merece ser señalada.

Por fin, en cualquier caso, serán los ciudadanos quienes tengan la palabra. Después de años de una política española atravesada por pactos complejos, bloques enfrentados y una creciente dificultad para alcanzar acuerdos, llega el momento de que cada partido presente ante los ciudadanos su proyecto para España y de que los ciudadanos puedan juzgarlo en las urnas.

Y en Ceuta esa cita electoral tiene una importancia singular. El pasado 30 de julio, nuestra ciudad vivió la agresión más grave sufrida en democracia. No podemos obviar esa realidad. Ceuta se ha sentido abandonada como pocas veces por el Gobierno de Sanchez, y ese sentimiento marca el balance que debe hacerse de estos años. Ceuta necesita respuestas y necesita que sus problemas formen parte de las prioridades de quien gobierne España.

Por eso el 29N debe ser también una oportunidad para hablar de Ceuta. Una oportunidad para exigir compromisos concretos, no solamente declaraciones. Para preguntar a cada formación qué piensa hacer con la frontera, con la inmigración, con la seguridad, con las comunicaciones, con la financiación de los servicios públicos y con el papel que quiere que desempeñe Ceuta dentro de España y de la Unión Europea.

También para hablar de España. Nuestra posición editorial es clara: España necesita un cambio. Pero cambiar no debería significar simplemente sustituir unas siglas por otras. El cambio que necesita España debe ser también un cambio en la forma de hacer política: recuperar la capacidad de alcanzar acuerdos, fortalecer las instituciones y superar una dinámica de bloques que ha terminado levantando demasiados muros entre españoles. España necesita diálogo, estabilidad y sentido de Estado. Necesita una política capaz de unir lo que durante estos años se ha separado.

Y aquí queremos ser igualmente claros. Siempre hemos defendido —y seguimos defendiendo— que España necesita un PSOE fuerte. Un PSOE moderado, democrático y de Estado. Un PSOE que forme parte de las grandes soluciones nacionales y que no contribuya a levantar muros entre españoles. Esa es, precisamente, una de nuestras principales discrepancias con la etapa de Pedro Sánchez. Consideramos que el actual PSOE se ha alejado de ese papel de partido de Estado que España necesita y que históricamente ha representado una parte importante de su tradición política. No se trata de cuestionar la existencia ni la legitimidad del PSOE. Al contrario, España necesita un socialismo capaz de recuperar ese espacio de moderación, responsabilidad y vocación nacional.

Pero también creemos que ese PSOE no puede ser el PSOE de Pedro Sánchez. Porque España necesita superar la política de bloques. Necesita recuperar espacios de encuentro. Necesita que las diferencias políticas no se conviertan permanentemente en fronteras entre españoles. Y necesita que Ceuta vuelva a estar en el centro de las preocupaciones nacionales cuando se habla de frontera, seguridad, inmigración, soberanía, Europa y futuro.

Por eso recibimos este adelanto electoral como el final de una etapa política que, a nuestro juicio, no ha dado a España la estabilidad, los acuerdos ni las respuestas que necesitaba. Por fin termina una legislatura que ha quedado marcada por la incapacidad de aprobar unos nuevos Presupuestos Generales del Estado. Por fin los españoles podrán volver a decidir. Por fin se abre la posibilidad de que caigan los muros que durante estos años han dividido a la sociedad española. Por fin Ceuta puede volver a mirar hacia adelante con esperanza.

Ahora corresponde a los ciudadanos hablar. Y a quienes aspiran a gobernar, escuchar. Porque Ceuta necesita un cambio. Y España necesita un cambio.

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