Un presupuesto para resistir y avanzar
La presentación de los Presupuestos de la Ciudad para 2027 deja una idea clara: Ceuta afronta un momento extraordinariamente complejo y necesita unas cuentas capaces de responder a la incertidumbre sin renunciar al futuro. El proyecto presentado por la consejera de Hacienda, Kissy Chandiramani, apuesta precisamente por esa doble vía: reforzar la capacidad de respuesta ante las circunstancias excepcionales y, al mismo tiempo, mantener las inversiones necesarias para que la ciudad siga avanzando.
Los 448,48 millones de euros del presupuesto consolidado, un 5,36% más que el ejercicio anterior, reflejan un esfuerzo significativo en un contexto marcado por la invasión migratoria y por sus consecuencias económicas y sociales. La denominación de “presupuestos de guerra” empleada por Chandiramani puede resultar contundente, pero sirve para expresar la dimensión de los desafíos a los que se enfrenta Ceuta y la necesidad de contar con recursos suficientes para afrontarlos.
Entre las novedades destaca el fondo estratégico ‘Ceuta no se rinde’, dotado inicialmente con 4,3 millones de euros para reparar daños en espacios públicos y barrios afectados y contribuir a la recuperación económica. Es una respuesta concreta a una situación excepcional y, sobre todo, un mensaje de que la ciudad no está dispuesta a resignarse ante las dificultades.
También merece atención la apuesta por sistemas de alerta temprana basados en inteligencia artificial y nuevas tecnologías para anticipar episodios de presión migratoria en la frontera. Se trata de una iniciativa ambiciosa que puede mejorar la capacidad de prevención y protección, siempre que cuente con la necesaria coordinación con el Estado y con garantías suficientes para su aplicación.
Pero un presupuesto no se mide únicamente por las partidas extraordinarias. Los 11 millones destinados a políticas de empleo, los 13,3 millones para el deporte y los 8,2 millones para turismo e infraestructuras muestran que la gestión de la emergencia no debe hacer olvidar las necesidades estructurales de la ciudad. La transformación digital y la voluntad de convertir a Ceuta en un referente tecnológico apuntan, además, hacia un modelo de crecimiento que puede generar nuevas oportunidades.
El reto ahora es convertir estas cifras en resultados. Ceuta necesita el respaldo firme del Estado y de la Unión Europea, especialmente ante una presión migratoria que excede claramente las capacidades de una administración autonómica. Pero también necesita que el Gobierno local concrete sus proyectos, ejecute las inversiones y explique con transparencia el destino de unos recursos que son de todos los ceutíes.
Estas cuentas parten de una realidad difícil, pero no deben limitarse a administrar la incertidumbre. Deben servir para recuperar actividad, generar empleo, fortalecer los servicios públicos y devolver confianza a ciudadanos y empresas.
Ceuta, en definitiva, necesita resistir ahora cuando las circunstancias lo exigen, pero también necesita avanzar cuando las circunstancias lo permitan. El presupuesto de 2027 ofrece una oportunidad para hacer ambas cosas. Ahora corresponde al Gobierno demostrar que detrás de las cifras hay una estrategia capaz de convertir la excepcionalidad en impulso y la incertidumbre en un horizonte de mayor estabilidad y prosperidad.