Sánchez vuelve a insultar a los ceutíes y cuestiona hasta al Rey

Pedro Sánchez.
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01 sep 2026 - 02:57

Pedro Sánchez volvió a hablar de Ceuta. Y, una vez más, consiguió hacerlo sin hablar realmente de los ceutíes. Su entrevista ayer en la Cadena SER dejó una sensación difícil de ocultar… el presidente del Gobierno está mucho más preocupado por justificar su relato que por escuchar a una ciudad que lleva más de un mes pagando las consecuencias de una invasión migratoria extraordinaria.

Sánchez volvió a defender a Marruecos con una contundencia que resulta ofensiva para muchos ceutíes. Aseguró que no existe información que vincule a las autoridades marroquíes con la entrada masiva y elogió la cooperación de Rabat. Puede hacerlo, naturalmente. Es el presidente del Gobierno. Pero los ceutíes también tienen derecho a decir que esa defensa de Marruecos les resulta un insulto. Porque fueron ellos quienes vivieron la avalancha. Fueron ellos quienes vieron cómo la frontera se convertía en un punto de presión extraordinario con el beneplácito de Marruecos. Fueron ellos quienes soportaron el miedo, el desconcierto y la incertidumbre. Y son ellos quienes, más de un mes después, siguen preguntándose cuándo recuperarán la normalidad.

Y mientras tanto, Sánchez mira hacia otro lado. Primero fueron las mafias. Después, los bulos. Ahora aparecen Rusia, Israel, organizaciones criminales y una supuesta internacional ultraderechista como responsables de haber alimentado el fenómeno. Nos toma por tontos. Sánchez vincula la crisis a campañas de desinformación y a redes de distintos ámbitos, cuando aquí el primero que miente y desinforma es él y su Gobierno. Para los ceutíes, que se les cuente esta trola como explicación principal es otra falta de respeto.

¿De verdad pretende el Gobierno que una ciudad que sufrió una entrada masiva de decenas de miles de personas se conforme con una explicación que parece diseñada para que nadie mire hacia Marruecos y la frontera? ¿De verdad debemos aceptar que el problema fundamental fue un bulo difundido en redes? ¿De verdad debemos creer que todo puede explicarse señalando a Moscú, a Israel, a las mafias o a una supuesta internacional ultraderechista?

Y aquí llegamos al segundo gran insulto a los ceutíes. Sánchez habla de millones. Más inversiones. Más plazas de acogida. Más dinero. Claro que hacen falta recursos… pero los ceutíes no están pidiendo que se compre su silencio. Claro que las inversiones son necesarias… pero los ceutíes no quiere ser comprados con millones para que después se le pida que acepten como irreversible lo que ocurre en sus calles. Lo que quieren es recuperar su Ceuta. Quieren recuperar su seguridad. Quieren recuperar su normalidad. Quieren recuperar el control de su frontera. Quieren recuperar sus vidas… Y para eso quieren que quienes entraron irregularmente en la ciudad sean retornados.

No nos corresponde dictar los procedimientos jurídicos mediante los que debe hacerse. Corresponde al Gobierno encontrar una solución. Pero sí nos corresponde decir con claridad que llenar Ceuta de recursos de acogida no puede ser presentado como la solución definitiva a una entrada masiva. Eso es administrar el problema. No resolverlo. Y después de más de un mes, los ceutíes tienen derecho a exigir soluciones, no explicaciones, no propaganda, no millones como sustituto de una política fronteriza… ¡Soluciones!

Y queda la cuestión del Rey. Sánchez anunciaba que Felipe VI visitará Ceuta “cuando se den las condiciones”. Pero, en la misma entrevista, cuestionó que el Rey no haya visitado Ceuta y Melilla durante sus años de reinado. La pregunta es inevitable: ¿qué pretende transmitir el presidente? Porque si hay algo que los ceutíes no son es ingenuos. No se puede insinuar que el Rey no quiere venir a Ceuta y, al mismo tiempo, presentarse como el presidente que va a decidir cuándo existen las condiciones adecuadas para que venga. Ceuta no necesita que nadie interprete los deseos del Rey. Ceuta necesita que se respete al Rey y que se respete a los ceutíes.

El jefe del Estado no debería ser convertido en una pieza más del relato político del Gobierno. Y mucho menos utilizar su ausencia para trasladar la responsabilidad hacia la Corona. Porque Felipe VI no es el problema de Ceuta. Es más, los ceutíes le esperan con ilusión. El problema es que los ceutíes llevan demasiado tiempo esperando que el Gobierno esté a la altura. Ha pasado más de un mes y Pedro Sánchez ha tenido tiempo para descansar, para volver, para conceder entrevistas y para explicar su versión de los acontecimientos… Lo que no ha tenido —o no ha querido tener— es una respuesta que satisfaga a una ciudad que reclama algo tan elemental como volver a sentirse protegida por su propio país. Esta es la verdadera vergüenza.

Es una vergüenza que mientras Ceuta sigue intentando recuperar la normalidad, el presidente del Gobierno se dedique a explicar por qué no fue Marruecos,por qué fueron los bulos, por qué fueron las mafias, por qué Rusia, por qué Israel, por qué la ultraderecha y por qué el Rey todavía no ha venido, por qué se fue de vacaciones… Pero apenas explica cuándo terminará la crisis. Cuando se expulsará a los invasores. Eso es lo que quieren saber los ceutíes.

Ceuta quiere España. Quiere una frontera segura. Quiere recuperar su tierra. Quiere recuperar su tranquilidad… Y quiere que el Gobierno de España actúe ya como lo que es: el Gobierno de España.

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