Solidaridad territorial y protección de la infancia
La visita este miércoles a Ceuta del ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, no solo tuvo como objetivo coordinar la reubicación de menores migrantes no acompañados, sino también respaldar la toma de posesión del nuevo delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano. Este doble propósito refleja la importancia de la presencia del Estado en los territorios fronterizos, tanto en la gestión administrativa como en la protección de los derechos humanos.
Más de 1.000 menores ya han sido reubicados en la península, un récord histórico que demuestra que, cuando se combinan voluntad política, coordinación institucional y recursos adecuados, es posible actuar con eficiencia y humanidad. El procedimiento aplicado, que combina medidas urgentes para los recién llegados con la planificación de reubicaciones de menores que ya se encontraban en Canarias, Ceuta y Melilla, refleja un enfoque integral y respetuoso con los derechos de la infancia.
Los datos por territorios muestran avances significativos: Canarias alcanza un 30% de ejecución, mientras que Ceuta y Melilla superan el 70%. Estas cifras evidencian que la coordinación entre Estado y comunidades autónomas puede generar resultados concretos, aunque aún quedan retos por delante.
Más allá de las estadísticas, lo crucial es la filosofía que subyace, solidaridad territorial, interés superior del menor y compromiso con los derechos humanos. Políticas como esta deben consolidarse como medidas permanentes, independientemente de los cambios de gobierno, ofreciendo oportunidades y dignidad a quienes más lo necesitan.
El desafío ahora es mantener este impulso, perfeccionar los mecanismos y garantizar que todos los menores migrantes tengan un lugar seguro donde crecer, aprender y desarrollarse. España tiene la oportunidad de demostrar que la solidaridad no es una opción, sino un deber.