Cuando el temporal pasa, empieza la responsabilidad
Las borrascas que han azotado nuestra ciudad en las últimas semanas no solo han dejado imágenes de viento, lluvia y desprendimientos. Han dejado, sobre todo, una factura: 24,2 millones de euros en daños, según la evaluación técnica definitiva presentada por la Ciudad Autónoma de Ceuta. Detrás de esa cifra hay cubiertas arrancadas, filtraciones persistentes, taludes inestables y hogares afectados.
La parte más sensible del balance es, sin duda, la destinada a viviendas: 11,6 millones de euros. No hablamos únicamente de ladrillos y estructuras; hablamos de seguridad, de tranquilidad y de dignidad. Cada techo dañado es una familia que espera respuestas. En ese punto, la intención del Gobierno local de que las ayudas tengan carácter general -sin distinción entre vivienda pública o privada- es un planteamiento razonable. Cuando el agua entra en casa, no entiende de titularidades.
Ahora bien, la agilidad será clave. La tramitación del Real Decreto que debe aprobar el Ministerio competente marcará el ritmo de las ayudas. La ciudadanía no puede quedar atrapada en los plazos administrativos. La experiencia demuestra que, tras la emergencia, el mayor desgaste no siempre lo provoca el temporal, sino la lentitud en la reparación.
Más allá de las viviendas, los daños en taludes, zonas forestales y equipamientos públicos -incluidos centros educativos e instalaciones deportivas- evidencian una realidad conocida, y es que nuestra ciudad es vulnerable a fenómenos meteorológicos cada vez más intensos. La reparación es urgente, sí, pero también lo es la prevención. Consolidar laderas, mejorar drenajes, reforzar cubiertas y planificar con criterios de resiliencia no puede ser una reacción puntual, debe convertirse en una estrategia sostenida.
Es positivo que se estén preparando decretos de emergencia para las actuaciones más urgentes y que la documentación se traslade con celeridad a la Delegación del Gobierno. Pero junto a la gestión inmediata debe abrirse una reflexión más amplia: ¿estamos invirtiendo lo suficiente en mantenimiento preventivo? ¿Estamos adaptando nuestras infraestructuras a un escenario climático más extremo?
Ceuta ha demostrado en numerosas ocasiones su capacidad de respuesta ante la adversidad. Ahora toca que esa respuesta sea eficaz, coordinada y transparente. Que cada euro invertido tenga un destino claro. Que cada vecino afectado reciba una solución real. Y que, cuando llegue el próximo temporal -porque llegará-, nos encuentre mejor preparados. La emergencia obliga. La responsabilidad, también.