Se trata de lealtad y de Ceuta, por encima de todo
En tiempos donde la política muchas veces se reduce al enfrentamiento partidista, la actuación del Gobierno de Ceuta, liderado por Juan José Vivas, ofrece una lección de responsabilidad y compromiso con el interés general. Mientras varias comunidades autónomas decidieron ausentarse de la reciente Conferencia Sectorial de Infancia, Ceuta optó por asistir para defender activamente los derechos de los menores y los intereses de la ciudad, más allá de que la sectorial no pudiera celebrarse por falta de quórum.
Esta lealtad institucional no es un gesto simbólico, ni una estrategia política, ni algo puntual en los años del Gobierno presidido por Vivas, es la expresión de un entendimiento profundo de lo que significa gobernar. Significa reconocer que los órganos de cooperación interadministrativa son el espacio adecuado para abordar diferencias y encontrar soluciones, y que el bienestar de los más vulnerables no puede depender de la coyuntura política ni de los colores de los gobiernos. La presencia de Ceuta en estos foros ha permitido avanzar en la coordinación frente a la presión migratoria, mejorar la atención a menores no acompañados y garantizar recursos imprescindibles para la ciudad.
El Gobierno de Vivas ha demostrado que discrepar no está reñido con cumplir con la responsabilidad institucional. Estar presente no equivale a aprobarlo todo, significa exponer los problemas, proponer soluciones, negociar con rigor y proteger los derechos de los ciudadanos. Gracias a esta postura, Ceuta ha logrado avances concretos, como la reducción de la sobreocupación en los centros de menores y la mejora de las condiciones de acogida, incluso en situaciones de enorme complejidad.
La lealtad institucional es, en definitiva, un principio que trasciende los intereses partidistas. El ejemplo de Ceuta muestra que la democracia se fortalece cuando los gobiernos actúan con altura de miras, priorizando el interés general sobre la confrontación política. Otras administraciones deberían tomar nota, pues el respeto a las instituciones, la cooperación efectiva y la responsabilidad compartida son la única vía para enfrentar desafíos colectivos y garantizar derechos fundamentales. Ceuta, bajo la guía de Juan Vivas, ha puesto de relieve que la política responsable se demuestra con hechos, no con ausencias ni bloqueos. Y en eso, absolutamente nadie puede darle lecciones en este último cuarto de siglo.