Voces que faltan

Momento de la concentración.
Momento de la concentración. | CORONADO
EL PUEBLO
30 nov 2025 - 03:42

No deja de ser irónico que Melilla, tras meses de interinidad, ya cuente con un logopeda en su hospital mientras Ceuta sigue esperando. Y ojo: no hablamos de un “profe de pronunciación”, sino de un profesional clave para que un paciente en UCI pueda alimentarse tras una traqueotomía o para evitar complicaciones graves en Urgencias. Lo decía con rotundidad Wafa Abdelrkim, logopeda ceutí obligada a hacer las maletas para trabajar en un hospital público en Jerez porque aquí, simplemente, no existe esa opción.

La escena de la concentración de ayer frente a Delegación del Gobierno lo decía todo: sanitarios, pacientes, familias y representantes políticos unidos para exigir algo tan básico como igualdad. Allí, el presidente del Sindicato Médico, Enrique Roviralta, fue claro: no hay razones técnicas ni sanitarias que justifiquen que Ceuta sea la única región de España sin logopedas en su hospital. Solo falta de voluntad. Y dolió escucharlo porque, sinceramente, suena demasiado familiar.

El manifiesto que se leyó insistía en algo tan razonable que casi sienta mal tener que repetirlo: no se pide un privilegio, se pide lo mismo que ya funciona en otros lugares. Lo mismo que Melilla tiene. Lo mismo que cualquier ciudadano esperaría de un servicio público. Pero aquí seguimos, chocando contra la misma pared de silencios, excusas y desigualdades que hace años parecen estar escritas en la puerta del HUCE.

Y mientras, los pacientes… esos que nunca salen en los informes ni en los discursos. Personas con ictus, bebés con dificultades de succión, adultos que han perdido la capacidad de comunicarse o de tragar tras una enfermedad. Aquí, hoy, no tienen el profesional que necesitan. Y eso no es un detalle administrativo: es una brecha que afecta a la vida, a la recuperación y a la dignidad. Como recordó Roviralta, la logopedia no es un lujo; salva vidas.

La pitada final de los asistentes, mitad protesta, mitad desahogo, retrata bien el ánimo general: humor para no llorar. Pero tras los silbatos queda una verdad incómoda. Si la igualdad en sanidad es un derecho, Ceuta lleva demasiado tiempo esperándola. Y cuando una ciudad entera tiene que alzar la voz para reclamar algo tan básico, quizá el problema no es que falten logopedas… sino que sobran oídos sordos.

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