Basta ya de humillaciones: Ceuta no se arrodilla

OPINION

Fernando Grande-Marlaska.
Fernando Grande-Marlaska. | EL PUEBLO

¿Hasta cuándo? ¿Cuántas renuncias más pretende exigir el Gobierno de Sánchez a los ciudadanos de Ceuta? La decisión del Ministerio del Interior de desaconsejar y pedir la cancelación del partido amistoso entre la Selección Española sub-20 y México en el estadio Alfonso Murube no es solo un jarro de agua fría para el deporte local: es una cesión intolerable, una humillación institucional y la admisión explícita de un Estado que se declara incapaz de ejercer sus competencias más elementales en una parte de su propio territorio.

Las excusas vertidas por el Ejecutivo de Sánchez para argumentar este veto al fútbol nacional en Ceuta son tan indignantes como insostenibles. Se alude a una "presión migratoria existente" y a un "clima de tensión en la vía pública". ¿Pero todo eso no era subjetivo según Marlaska? Claro que hay presión y tensión pero… ¿acaso no juega la Agrupación Deportiva Ceuta cada dos semanas en ese mismo césped ante miles de aficionados sin el menor problema de orden público? ¿Acaso las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no son capaces de desplegar un dispositivo preventivo para un evento de 90 minutos? Y si la Dirección General de la Policía Nacional afirma que no existen agentes suficientes "para atender un dispositivo extraordinario con motivo del partido”, lo que debe hacer Marlaska es ampliar el número de efectivos necesarios.

De lo contrario, si el Ministerio del Interior argumenta que no puede garantizar la seguridad de once futbolistas vistiendo la camiseta de España en Ceuta, lo que está firmando es una declaración de incapacidad estatal. Un Gobierno que confiesa abiertamente no poder asegurar la tranquilidad ciudadana en una parte indivisible del suelo nacional invalida su propia razón de ser. En cualquier democracia seria, semejante confesión de impotencia obligaría a la dimisión en bloque del Gobierno.

Pero los ceutíes no somos ingenuos. Detrás de esta decisión no hay una laguna logística de seguridad; hay, una vez más, el servilismo y el cálculo político de un Gobierno obsesionado con no incomodar a Marruecos. Da la impresión de que ver a la Selección Española compitiendo y ondeando sus colores en Ceuta resulta un peaje demasiado alto para la Moncloa.

Prefieren invisibilizar a Ceuta, recluirla y despojarla de normalidad institucional antes que sostener con firmeza la soberanía y la dignidad de la ciudad. El mensaje que lanza el Gobierno de Sánchez es devastador: según su criterio, en Ceuta hay que resignarse a vivir entre la excepción y la renuncia. Hoy es un partido de fútbol de la selección; mañana será un festival cultural, un concierto, una prueba deportiva de nivel o cualquier manifestación de vida social de primer orden. Los ceutíes decimos BASTA.

Hemos sido una población paciente, leal y resiliente frente a todas las adversidades geográficas, económicas y diplomáticas. Sin embargo, no vamos a tolerar que nos sigan quitando trozos de dignidad. No nos vamos a acostumbrar a vivir arrodillados ante la indolencia de un Ejecutivo que nos trata como ciudadanos de segunda clase a los que se les imponen vetos por mera cobardía política.

El Estado está constitucionalmente obligado a garantizar la seguridad, el bienestar y el pleno ejercicio de los derechos de todos los españoles, vivan en Madrid, en Sevilla o en la orilla sur del Estrecho. La rendición ante la incompetencia o la servidumbre geopolítica no puede condicionar la agenda cultural ni deportiva de esta ciudad.

Ceuta no va a consentir que se suspenda nada más. Exigimos al Gobierno que rectifique de inmediato, asuma su responsabilidad, despliegue los recursos necesarios y garantice el derecho de esta tierra a recibir a su Selección. No jueguen con los ceutíes, porque el límite de la paciencia ha llegado a su fin.

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