COLABORACIÓN
“Todos al teatro y a tratarnos como críos”
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Mientras Melilla avanza en protección animal y conservación de la biodiversidad, Ceuta continúa sin disponer de una infraestructura imprescindible para atender y recuperar su fauna autóctona y migratoria
Ceuta presume, y con razón, de su riqueza natural, de su situación geográfica privilegiada y de la biodiversidad que alberga su territorio. Somos un enclave estratégico entre dos continentes, un auténtico corredor natural entre Europa y África y un punto de enorme importancia para los movimientos migratorios de numerosas especies de aves.
Dos veces al año, durante los desplazamientos migratorios de primavera y otoño, nuestro territorio adquiere un protagonismo especial. Miles de aves cruzan el entorno del Estrecho de Gibraltar en sus viajes entre ambos continentes.
Sin embargo, hay una pregunta que desde DAUBMA consideramos que la ciudadanía y nuestros representantes políticos deberían hacerse: ¿cómo es posible que Ceuta continúe sin disponer de un Centro de Recuperación de Fauna Silvestre?
La pregunta no es gratuita. Basta con observar algunas de las situaciones que se vienen produciendo en nuestra ciudad para comprender la necesidad urgente de contar con unas instalaciones especializadas, personal veterinario y medios técnicos capaces de atender a los animales silvestres que necesitan ayuda.
Durante los movimientos migratorios se producen episodios de agotamiento de ejemplares, especialmente entre aves jóvenes que afrontan sus primeros desplazamientos. Los buitres leonados son uno de los ejemplos más representativos: algunos ejemplares llegan exhaustos y necesitan asistencia para poder recuperarse y continuar su ciclo vital.
No podemos permitir que un enclave de tanta importancia para la migración de las aves carezca de unas instalaciones adecuadas para atender estas situaciones.
Las gaviotas patiamarillas llevan meses protagonizando episodios especialmente preocupantes. Numerosos ejemplares han aparecido afectados por síntomas neurológicos, pérdida de movilidad y parálisis. Según los datos trasladados a nuestra asociación por una persona que realiza labores de rescate, se han atendido alrededor de 60 ejemplares desde el pasado mes de agosto.
También hemos recibido información sobre ejemplares muertos en nuestro litoral y otros flotando en el mar. Una situación que requiere investigación veterinaria, análisis de laboratorio y una respuesta coordinada de las administraciones competentes. No podemos conformarnos con recoger animales enfermos o cadáveres sin investigar las causas de lo que está sucediendo.
A esta realidad se suma la importancia de otras aves marinas migratorias, como la pardela cenicienta, y la necesidad de disponer de medios para atender a los ejemplares accidentados, debilitados o desorientados.
Y tampoco podemos olvidar al erizo moruno, una especie autóctona cuyas poblaciones han sufrido importantes impactos. El propio Gobierno de la Ciudad ha reconocido públicamente los daños ocasionados sobre sus poblaciones por las presiones que soporta nuestro entorno natural.
Son ejemplos que deberían bastar para comprender que la protección de nuestra fauna no puede seguir dependiendo exclusivamente de la buena voluntad de particulares y voluntarios.
La comparación con Melilla es inevitable
Resulta especialmente llamativo observar lo que está sucediendo en nuestra ciudad hermana, Melilla.
Ambas ciudades autónomas están gobernadas por el Partido Popular y comparten numerosas características territoriales, administrativas y ambientales. Sin embargo, Melilla dispone de un Centro de Recuperación de Especies Amenazadas (CREA), que permite atender a diferentes especies de fauna silvestre, mientras que en Ceuta seguimos sin contar con una instalación equivalente.
Además, Melilla ha iniciado las obras de su cementerio y crematorio de mascotas, una infraestructura que también está pendiente de hacerse realidad en nuestra ciudad después de años de compromisos institucionales.
No se trata de establecer una competición entre ciudades hermanas. Se trata de preguntarnos por qué lo que parece posible en Melilla continúa siendo una asignatura pendiente en Ceuta.
Si ambas ciudades reconocen la importancia de proteger a los animales y conservar su patrimonio natural, ¿por qué no podemos avanzar al mismo ritmo?
La biodiversidad no se protege solamente con discursos
Desde DAUBMA consideramos que la conservación del medio ambiente exige algo más que campañas de sensibilización, declaraciones institucionales o actuaciones puntuales.
Necesitamos políticas públicas con recursos, planificación y continuidad.
Un Centro de Recuperación de Fauna Silvestre permitiría disponer de instalaciones adecuadas para recibir aves migratorias exhaustas, animales heridos, enfermos o intoxicados; realizar tratamientos veterinarios; establecer periodos de cuarentena; recuperar ejemplares y, cuando su estado lo permita, devolverlos a su medio natural.
También permitiría mejorar la coordinación entre las administraciones, los profesionales veterinarios, las asociaciones conservacionistas y los ciudadanos que diariamente se encuentran con animales que necesitan asistencia.
Ceuta cuenta con una fauna terrestre y marina que merece protección. Sus aves, sus mamíferos, sus reptiles y sus especies migratorias forman parte de un patrimonio natural que no podemos permitirnos perder por falta de medios.
Y conviene recordar que los voluntarios no pueden sustituir las obligaciones de las administraciones públicas. Su trabajo es imprescindible, pero no pueden cargar permanentemente con una responsabilidad que requiere instalaciones, financiación y profesionales especializados.
Una reivindicación que no puede esperar más
Desde DAUBMA vamos a reclamar formalmente al Gobierno de la Ciudad que estudie y ponga en marcha la creación de un Centro de Recuperación de Fauna Silvestre en Ceuta.
Solicitaremos información sobre los recursos actualmente disponibles, los informes técnicos relativos a los episodios que afectan a nuestras gaviotas patiamarillas, la situación de las poblaciones de erizo moruno y las actuaciones previstas para proteger a nuestra fauna autóctona y migratoria.
Asimismo, reclamaremos que esta infraestructura sea contemplada en la planificación presupuestaria de 2027 y que se estudien vías de colaboración con el Ministerio para la Transición Ecológica y otras administraciones competentes.
No estamos solicitando una infraestructura innecesaria. Estamos reclamando un servicio fundamental para proteger nuestro patrimonio natural.
Ceuta no puede continuar mirando hacia otro lado mientras otras ciudades avanzan y nosotros seguimos acumulando necesidades sin resolver.
La biodiversidad no entiende de fronteras administrativas, ni de colores políticos, ni de promesas electorales. Necesita protección efectiva, actuaciones y compromiso.
¿Hasta cuándo tendrá que esperar Ceuta para disponer de un Centro de Recuperación de Fauna Silvestre?
Quizás ha llegado el momento de dejar de preguntarnos qué podemos hacer por nuestra biodiversidad y empezar a exigir a quienes tienen la responsabilidad de gobernar que hagan aquello que les corresponde.
Porque una ciudad que no protege su fauna está poniendo en riesgo una parte de su propia identidad natural.
La fauna de Ceuta no puede seguir esperando.
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