Ceuta, mi ciudad querida

COLABORACIÓN

EL PUEBLO
Purificación Ferrón González
03 ago 2026 - 04:18

Hoy no te traigo, mi Ceuta, rimas de paz, de amor, sino el llanto hondo de todos los que te amamos. Esta vez a tus playas llegan las vidas segadas de cuantos se lanzaron a tus aguas con la promesa de un futuro que les robó su malvado rey. Han dejado a la deriva y entre la bruma de este levante doliente un mar de plástico. Los restos de plástico de este drama humano. Hoy habría que recordar tu gloriosa historia: fenicios, cartagineses, romanos, vándalos, bizantinos, visigodos, árabes, portugueses; que no te engañen, tú ya eras española antes de que existiera el reino alauita. Mi Ceuta, noble y leal, sigues alimentándote del alma de los que pisan tu tierra, de todos los que hemos enraizado nuestra sangre con la tuya. Puedes sentirte orgullosa de tu gente, unida por el dolor, pero haciéndole frente a los que quieren sacar rédito político y seguidores en unas redes que nada tienen que ver con las que echaban tus pescadores en las playas del Tarajal. Nos sobran salvadores de humo y odio, que solo saben echar sal en nuestras heridas, que creen que con la pobre mecha de su dialecto banal van a hacer de nuestra bondad un polvorín. Se equivocan. Volveros por este Estrecho que no es vuestro y dejarnos tejer de nuevo un nido en el que volvamos a sentirnos seguros, unidos; que volvamos a ser ejemplo de paz y armonía, porque cuatro dioses nos abrazan desde nuestro cielo azul. Yo te canto, Ceuta amada, cuando me han robado la alegría, con un sol que nos calienta, detrás de las ventanas cerradas de nuestras casas. Tú, Patria mía, ahora solo eres moneda de cambio de gobiernos e intereses, de un rey que utiliza a su pueblo como arma arrojadiza. Salud, noble ciudad, yo te juro que ni estos enemigos ni los venideros nos amedrentarán. Ni tus guerras, ni tus asedios, ni la peste en tus Murallas Reales, ni las hambrunas de antaño pudieron contigo; no lo van a hacer ahora unos miles que nos han invadido, cual Caballo de Troya orquestado desde el otro lado de tu espigón. Y al grito de ¡Viva Ceuta!, se me rompe el alma, y que el eco de ¡Viva España! sea un grito de auxilio, que no nos abandonen, que tú siempre serás madre de todos, que esperamos esa paz acogedora con la que siempre nos arropa.

Salud, noble ciudad.

Hoy mi himno es para ti.

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