COLABORACIÓN
Ceuta, mi ciudad querida
COLABORACIÓN
"Lo primero de todo, gracias por ser tan maravillosa.No sé cómo es posible sentir tanto amor por una ciudad, pero sé que eso es lo que siento por ti y, por mucho que lo intente, nunca encontraré palabras suficientes para explicar todo lo que significas para mí.
Es curioso cómo has conseguido hacerme sentir más de allí que de la ciudad en la que nací y he vivido siempre. Porque no hace falta que en el DNI aparezca el nombre de la ciudad de la que verdaderamente te sientes parte. En el mío no aparece el tuyo, pero puedo asegurarte que siempre me he sentido caballa y que, con el paso de los años, ese sentimiento no ha hecho más que crecer.
En ti he crecido como persona. En ti he vivido algunos de los mejores momentos de mi vida y en ti seguiré creando recuerdos.
Gracias por permitirme crecer rodeada de tus tradiciones y costumbres. Gracias por dejarme continuar un legado familiar y pertenecer a la cofradía de mi Nazareno y mi Esperanza. Gracias por regalarme cada año la oportunidad de vivir tu Semana Santa, tan bonita y tan nuestra.
Gracias también por permitirme acompañar cada 5 de agosto a nuestra Patrona, la Virgen de África, la Virgen por la que llevo mi nombre, África, que es, sin ninguna duda, el nombre más bonito que mi madre podría haber elegido para mí.
Gracias por dejarme disfrutar de tu Feria desde que era pequeña: primero, viviendo con ilusión la cabalgata y montándome en los cacharritos; y ahora, bailando sevillanas hasta altas horas de la madrugada, disfrutando de tu ambiente, de tus calles y, sobre todo, de tu gente.
Pero, por encima de todo, la razón por la que más te quiero, Ceuta, es porque mi familia está allí. Incluso quienes ya no están físicamente siguen viviendo en mi corazón y formando parte de todo lo que soy. Gracias a ti, he aprendido que la familia no tiene por qué estar físicamente a tu lado para estar siempre presente.
Aunque, en realidad, creo que el agradecimiento más importante de todos se lo debo a mi madre: a la persona que me dio la vida y que me transmitió el amor que siente un caballa por su ciudad. Gracias, mamá, por haberme llevado a Ceuta desde que nací, por bautizarme en su iglesia y por hacerme crecer rodeada de sus tradiciones, sus costumbres y su forma de sentir. Gracias por enseñarme a querer una tierra que, aunque no sea aquella en la que nací, siento como mía. Espero algún día estar a la altura de todo lo que me has enseñado y que mis hijos puedan vivir y sentir todo aquello que yo he vivido en esta ciudad tan maravillosa.
Y hoy, más que nunca, deseo que la situación que está viviendo la ciudad llegue a su fin lo antes posible. Por Ceuta, por su gente, por mi familia, por mis amigos y por todas aquellas personas que, como yo, tienen allí una parte de su vida y de su corazón.
Y hay algo que no debemos olvidar nunca: las personas que han cruzado las fronteras de la ciudad son personas. Por encima de cualquier circunstancia, no podemos dejar de tratarlas como tales.
La mayoría son personas que, al igual que haríamos cualquiera de nosotros, buscan una vida mejor. No son culpables de las decisiones de quienes tienen el poder. No son culpables de que su propio país ponga sus vidas en peligro, de que decenas hayan muerto intentando alcanzar una vida mejor o de que tantas otras hayan sido engañadas y utilizadas.
La responsabilidad debe recaer en quienes toman las decisiones y en quienes permiten que estas situaciones lleguen hasta estos extremos. También en un Estado que tiene la obligación de proteger sus fronteras pero que no lo ha hecho, y sobre todo, de proteger a sus propios ciudadanos: a los ciudadanos de Ceuta que son igual de españoles que los que residen en la Península.
Por encima de todo, están los derechos humanos: los derechos de los ciudadanos de Ceuta y los derechos de las personas migrantes. Unos derechos no tienen por qué enfrentarse a otros.
Ceuta, ojalá encuentren pronto una solución. Ojalá todo esto termine cuanto antes y vuelvas a brillar como siempre lo has hecho.
Porque, si algo he aprendido de ti, es que eres una ciudad fuerte; una ciudad que resiste, que sigue adelante y que, incluso en los momentos más difíciles, nunca deja de ser hogar para quienes te queremos.
Para siempre.
Feliz 2 de septiembre y viva la Ciudad Autónoma de Ceuta"
También te puede interesar
COLABORACIÓN
Ceuta, mi ciudad querida
COLABORACIÓN
De mí para Ceuta
ALGO MÁS QUE PALABRAS
Todo tiene curación; con renuevos de pulsos y un renacer de pausas
Lo último