Cinismo escondido debajo de una camiseta

COLABORACIÓN

Mbappé y Vinicius.
Mbappé y Vinicius. | EL PUEBLO
José María Baselga
18 sep 2026 - 03:59

Hay una forma de solidaridad que sale extraordinariamente barata. Se imprime una camiseta, se escribe un eslogan, se reúne a veintidós futbolistas delante de unas cámaras y durante unos minutos todos parecemos comprometidos con una causa… “Todos somos caballas”.

Bonito eslogan.

Y la polémica surge cuando algunos futbolistas del Real Madrid, entre ellos Mbappé y Vinicius, evitaron mostrar completamente la camiseta de apoyo a Ceuta. El Real Madrid ha defendido la libertad de sus jugadores para decidir individualmente si participaban en el gesto. Pero quizá estemos mirando hacia el lugar equivocado…

No sé cuáles son las razones de Mbappé, Vinicius o Konaté. Pueden ser políticas, personales, comerciales, relacionadas con su imagen o simplemente pueden no querer convertirse en pancartas humanas de causas que no han elegido. Mientras no las expliquen ellos, atribuirles una motivación sería especular.

Lo verdaderamente interesante no está debajo de la camiseta… está detrás de ella.

La iniciativa “Todos somos caballas” fue promovida por la Asociación Valenciana de Empresarios, AVE, organización que preside el empresario naviero Vicente Boluda. Según la propia asociación, se trata de una campaña solidaria destinada a mostrar apoyo a Ceuta.

Y hasta aquí, nada que objetar.

El problema aparece cuando abandonamos durante un momento el terreno de los eslóganes y entramos en el de los negocios. Boluda Towage France, filial de la valenciana Boluda Corporación Marítima, se ha asociado con Marsa Maroc para prestar los servicios de remolque y asistencia de Nador West Med durante veinte años a partir del último trimestre de 2026. Para hacerlo crearán una sociedad conjunta participada en un 51 % por Boluda y un 49 % por Marsa Maroc, que prevé invertir alrededor de 45 millones de euros en cuatro remolcadores.

Y aquí la camiseta empieza a resultar bastante más incómoda…

Porque Nador West Med no es un puerto cualquiera. Es una gigantesca apuesta logística marroquí situada frente a nuestras costas y concebida para reforzar la posición de Marruecos en las grandes rutas marítimas del Mediterráneo. Uno de sus terminales de contenedores tendrá capacidad para mover hasta 1,8 millones de TEU anuales y sus propios socios lo presentan como un futuro gran hub marroquí de transbordo mediterráneo. Las consecuencias que semejante infraestructura pueda tener sobre los puertos españoles -y muy especialmente sobre economías geográficamente expuestas como Ceuta y Melilla- merecen al menos una discusión seria.

No afirmo que un empresario español no pueda trabajar en Marruecos. Naturalmente que puede. Tampoco pretendo convertir una legítima decisión empresarial en un acto de deslealtad. Ni siquiera entro en las razones por las que instituciones europeas han contribuido financieramente a desarrollar la infraestructura portuaria y su zona industrial y logística.. Lo que cuestiono es algo diferente…

La coherencia.

Resulta difícil pedir a unos futbolistas que se coloquen una camiseta para defender simbólicamente a Ceuta mientras quien preside la organización que promueve esa camiseta participa empresarialmente en una de las infraestructuras llamadas a reforzar extraordinariamente la capacidad portuaria marroquí en el Mediterráneo.

Porque proteger Ceuta no consiste en ponerse una camiseta. Ni en hacerse una fotografía. Ni en crear un buen eslogan. Proteger Ceuta significa preguntarse qué actividad económica tendrá dentro de veinte años, y cuales en su entorno la condicionaran, la favorecerán o la estrangularan.

Ese debate es bastante menos fotogénico, y también bastante más incómodo.

Quizá Mbappé y Vinicius se equivocaron ocultando la camiseta. O quizá simplemente ejercieron su derecho a no participar en una campaña que otros habían diseñado para ellos. Eso puede discutirse. Pero antes de exigir coherencia a los futbolistas convendría exigirla a quienes imprimen las camisetas. Porque hay algo peor que negarse a llevar un eslogan….

Convertir el apoyo a Ceuta en un eslogan mientras se participa, al mismo tiempo, en los negocios que están condicionando su futuro desde la otra orilla.

Las camisetas duran noventa minutos… los puertos, décadas.

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