La convivencia no es empacharse de harera en Ramadán, es combatir la islamofobia
Opinión
Artículo de opinión del Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDyC) con motivo del Día Internacional de la Lucha contra la Islamofobia
Como cada 15 de marzo, se conmemora el Día Internacional de la Lucha Contra la Islamofobia, una fecha que invita no solo a recordar la existencia de una discriminación hacia las personas musulmanas, sino también a reflexionar sobre el estado de nuestra convivencia democrática. Porque la islamofobia no es un fenómeno aislado, sino una amenaza real a la cohesión social. Es por ello que desde el Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDyC) consideramos necesario volver a denunciar los continuos discursos de odio hacia la población musulmana.
En unos momentos en el que la ultraderecha está poniendo en peligro los valores constitucionales de la democracia y los pilares de la convivencia de nuestra sociedad, las formaciones políticas democráticas deberían pararse a reflexionar y revisarse sus actitudes islamófobas.
Resulta muy lamentable ver a miembros del Partido Popular de Ceuta desfilar por los distintos eventos de la comunidad musulmana sin hacer ningún tipo de autocrítica a compañeros de partido como Ayuso, Feijóo o Aznar, entre otros, que a diario desprecian a una gran parte de la población española por el simple hecho de ser musulmanes. El eslogan de recen como recen y se llamen como se llamen es una soflama de los populares que no pasa del Estrecho.
También es cierto que la autocrítica es un ejercicio que deberían de practicar tanto populares como socialistas, y no solo a nivel nacional, ya que quien tiene un poco de memoria histórica en esta ciudad ha tenido la desagradable oportunidad de escuchar comentarios islamófobos de representantes políticos de ambos signos políticos.
A la ultraderecha que busca destruir el progreso para construir el retroceso, poca autocrítica se le puede reclamar. Lo único que deseamos es que entreguen sus estatutos y se disuelvan políticamente a la mayor brevedad posible por una simple cuestión de salud democrática para la ciudadanía española.
Por último, desde el MDyC también queremos reivindicar la gran labor de las distintas asociaciones y otros agentes sociales en la ciudad autónoma que combaten la islamofobia durante los 365 días del año: ellos son quienes realmente sostienen los valores de la convivencia. La interculturalidad se demuestra con voluntad, con esfuerzo y con trabajo, no con discursos institucionales vacíos y repletos de hipocresía. Porque la convivencia no es empacharse de harera en Ramadán, sino combatir la islamofobia desde las instituciones.