Eleuterio Cebollino Pavía Ceuta 1763 + después de 1829
COLABORACIÓN
Coronel de Ingenieros Militares
Sobre Eleuterio Cebollino, ya hicimos un primer escrito en este mismo diario el 13.03.2017; ahora lo ampliamos con nuevos datos.
Nació en Ceuta el 18 de abril de 1763, siendo bautizado en la Iglesia Catedral al día siguiente de su nacimiento. Fueron sus padres don Tomás Cebollino, comandante de la Caballería de Ceuta, y doña Isabel Pavía, ambos naturales de esta ciudad.
Ingresó en el ejército en el Regimiento de Infantería de Ceuta en 1779, donde fue nombrado soldado distinguido; cadete en 1788, estudió matemáticas en la Academia Militar de Ceuta. En 1790 ingresó en el cuerpo de ingenieros como ayudante de ingeniero, con destino a la costa de Granada, donde permaneció cuatro años, de donde fue transferido a Ceuta, sirviendo en Alhucemas y Peñón de Vélez de la Gomera. De nuevo fue destinado a la costa de Granada, donde obtuvo el ascenso a teniente del ejército e ingeniero extraordinario. En 1794 pasó al ejército de Cataluña, interviniendo en diversos combates en la guerra del Rosellón (1793-1795).
En 1795 colaboró en las fortificaciones de Rosas (Gerona); en 1796 pasó a trabajar en La Selva (Tarragona); en este destino permaneció tres años, y de allí a la costa de Granada. En 1801 se integró en el Ejército de Observación de Extremadura; más tarde participó en la guerra contra Portugal, en la conocida como “Guerra de las Naranjas”, mayo-junio de 1801, que tuvo su fin con la firma del Tratado de Badajoz el 6 de junio de 1801.
En 1800 había contraído matrimonio en la parroquia de San Isidro de Antequera (Málaga), con doña María de los Remedios Aguilar de la Puerta, natural de dicha ciudad.
Fue promocionado a capitán primero de ingenieros en 1802; al obtener este grado, solicitó destino en América, siendo destinado a Santa Fe de Bogotá (Colombia). El 23 de junio de este mismo año le fue entregado el pasaporte de embarque, partiendo de Cádiz rumbo a Cartagena de Indias en la fragata Victoria; en el pasaporte aparece acompañado de su esposa y de una criada de esta de nombre María Laviña.
En 1806 fue promovido a sargento mayor de ingenieros.
Eleuterio Cebollino, el 27 de noviembre de 1809, solicita volver a España; adjuntamos completa la carta.
Don Eleuterio Zebollino Sargento Mayor de Brigada del Real Cuerpo de Ingenieros, con el más profundo respeto hace presente a V.M. que, habiendo sido destinado a esta ciudad de Santafé de Bogotá, Capital del Nuevo Reino de Granada, ha permanecido en ella por el largo espacio de siete años, que está a cumplir, en cumplimiento de la ordenanza que se dio al cuerpo en el año pasado de 1802 y del reglamento expedido para los oficiales de la dotación de Indias. Si el exponente considerase útil su permanencia en esta capital y creyese que aquí podría hacer algún servicio importante, continuaría tranquilo llenando los deberes de su destino; pero ha reconocido por experiencia que en Santafé es de ninguna utilidad un ingeniero quien pasa la vida sin hacer cosa alguna, porque nada hay que hacer en una ciudad del interior del Reino, sin fortificaciones, sin objeto en que pueda ocuparse un oficial, el cual al paso que podría servir útilmente en los ejércitos de un expuesto a padecer un gran atraso en sus conocimientos por la inacción a que necesariamente se haya reducido.
El exponente en el tiempo de permanencia en América, ha experimentado la perdida de sus padres, y teme también perder la parte de bienes que le corresponde a su defunción: porque aunque tiene cuatro hermanos que podrían hacerse cargo de ellos y conservarlos, no han podido proceder a la división y partición, así por la ausencia del exponente, porque los cuatro están en campaña sirviendo a los ejércitos en la clase de oficiales; y el interés de una Patria que el Tirano de Europa quiere hacer esclava, les ha hecho abandonar, como fieles vasallos y buenos patriotas, los suyos particulares.
Sin embargo de todo, el exponente, no hace recuerdo de sus intereses, como de un motivo principal. Otro más elevado es el que exista en sus deseos de restituirse a España. Buen español, fiel servidor al Rey y amante de su Patria, como el que más, no puede vivir tranquilo en la inacción ya a tan larga distancia, al tiempo mismo que sus compañeros se ocupan gloriosamente de la defensa de la Monarquía, y en conservar la independencia de la Patria, a costa de sacrificios imponderables; y de ríos de sangre que inunda la Península. Él quiere tomar parte en la salvación de la Patria, y en la restauración del joven idolatrado monarca, por quien suspira y no puede descansar mientras que no se exponga en servicio de esos dos ídolos de su corazón.
V.M., habiendo derogado la citada ordenanza de 1802, y del reglamento expedido para los oficiales de ingenieros de la dotación de Indias. Mandando observar por Real orden de 29 de mayo último, las ordenanzas y reglamentos anteriores restituyen a su vigor el artículo 8º de la antigua, en la que se dispone que la residencia en América de los ingenieros que vengan destinados, debe de durar cinco años; y el exponente según a dicho, está a cumplir siete. Por esto suplica rendidamente a V.M., se digne permitir volver a Europa a continuar allí sus servicios, mandando expedir la Real orden conveniente para que se restituya desde luego, sin necesidad de esperar su relevo, pues como ha dicho, aquí no hace falta ningún ingeniero.
Pero cuando impetra esta gracia no puedo menos que extender algo más la súplica. Al partir para estos dominios, trajo consigo a su cuñado don Francisco de Paula Aguilar, que entonces era muy tierno, con el designo de instruirlo a su lado en las matemáticas; y luego que cumplió la edad prescrita por las ordenanzas del ejército le han proporcionado plaza de cadete en el batallón auxiliar en el que actualmente sirve. Sus padres que son de edad avanzada, y que han consagrado a la Patria a sus hermanos mayores, don Manuel Aguilar, Secretario de Legación de las Dos Sicilias, y don José Aguilar oficial de artillería, hecho prisionero en la inmortal Zaragoza, desean tener a las inmediaciones a su tercer hijo para que le sirva de consuelo en la ausencia de los otros dos, y para que continúe los servicios con mayor utilidad, y gloria de los ejércitos; y el exponente no creería haber llenado los deberes que contrajo al recibir como depósito a este joven, si no lo llevase consigo, para restituirlo a sus padres y a su Patria, que igualmente lo reclama. Por esto suplica rendidamente a VM., que le conceda la gracia también de llevar consigo a su referido cuñado, pues en ello ejercerá V.M. un acto de justicia que con tanta gloria de la nación, hace resplandecer continuamente, y proporcionar en lleno el deseo de dos militares que desean sacrificarse por su Patria. (Literal).
NOTA: En algunos documentos de la América hispana, los apellidos españoles que empiezan con C aparecen con Z, como es el caso de Eleuterio Cebollino o el ceutí Anastasio Cejudo (Zejudo), gobernador de Cartagena de Indias, y a veces ellos mismos firmaban con Z.
Este permiso, al parecer, no le fue concedido, ya que al año siguiente continuaba en Santa Fe de Bogotá. A finales de 1809 obtuvo el ascenso a teniente coronel del cuerpo.
El 10 de febrero de 1811, pidió que le fuera aceptada una solicitud de plaza de cadete para un hijo de su mismo nombre, plaza que le fue concedida en el Batallón Auxiliar del Reino de Colombia.
Sobre la solicitud de cadete para su hijo, adjuntamos el documento siguiente:
Enterado el Consejo de Regencia de España e Indias de la instancia de D. Eleuterio Zebollino, sargento mayor del Real Cuerpo de ingenieros, que remitió en antecedente de V.E. con carta número 831, se ha servido conceder a su hijo de su mismo nombre gracias de cadete en el batallón auxiliar de este Reyno sin gozes de haber ni antigüedad hasta que cumpliese la edad de ordenanza, empezase a hacer su servicio. De orden de S.A. lo comunico a V.E. para su cumplimiento y noticas del interesado. Dios guarde V.E. muchos años. Isla de León 10 de febrero de 1811 (Literal).
No hemos podido localizar la fecha de nacimiento de este hijo, pero sí de otros dos: una niña de nombre María de los Remedios Sergia, nacida el 3 de noviembre de 1813 en Santa Fe de Bogotá, Colombia, y un niño, Federico Anselmo, nacido en la misma ciudad el 21 de abril de 1816.
El 11 de noviembre de 1811, Cartagena de Indias proclamó su independencia de España.
Eleuterio Cebollino se pasó al bando independentista; tomamos unos párrafos de un documento sobre la formación del Ejército Nacional de Colombia.
Probada su lealtad a la causa de la independencia, fue liberado el español teniente coronel Juan Ramón de Leyva, quien fue secretario del virrey Amar, a quien se le asignó la elaboración de un plan para crear la Escuela Militar con la finalidad de formar oficiales republicanos.
Reconocimiento como teniente coronel del Cuerpo de Ingenieros Cosmográficos a don Eleuterio Cebollino, quien era sargento mayor (en la actualidad, grado correspondiente a mayor) de la unidad de ingenieros existente, a la cual ingresó Francisco José de Caldas el 2 de mayo con el grado de capitán, circunstancia que consolida la creación de las cuatro armas básicas en que quedó organizado el ejército para afrontar la guerra.
Real Cuerpo de Ingenieros. Teniente coronel don Eleuterio Cebollino, natural de España, quien era sargento mayor de este cuerpo, casado con doña María de los Remedios Aguilar, hermana de Francisco Aguilar (apodado “Curro”), teniente del Cuerpo Veterano de Artillería (literal).
El 31 de mayo de 1816, Santa Fe de Bogotá cayó en manos del Ejército Expedicionario al mando del general realista Francisco Morillo.
En junio de este mismo año, Eleuterio Cebollino se presentó al Ejército Expedicionario, siendo detenido y acusado de infidencia y otros excesos, entre ellos, el haber levantado un plano al servicio de los independentistas. En consejo de guerra celebrado en Bogotá, se le condenó, con pluralidad de votos, a diez años de prisión, expulsión del cuerpo y degradación; una minoría pidió que fuera pasado por las armas. Cebollino pasó a Puerto Cabello, Venezuela, para cumplir el castigo.
Junto a Cebollino, también fueron detenidos su esposa y su cuñado Francisco Aguilar (alias el Curro), que ostentaba la graduación de teniente. Francisco Aguilar fue fusilado el 25 de octubre de 1816.
El 12 de noviembre de 1816, en un amplio informe del general Morillo dirigido al ministro de la Guerra, Francisco Ramón de Eguía y López de Letona, en el cual le comunicaba las causas por infidencias formadas a José María Castillo, Sinforoso Mutis y Eleuterio Cebollino.
NOTA: Sinforoso Mutis era sobrino del sabio José Celestino Mutis; José Celestino Mutis era hijo de Julián Mutis Almeida, nacido en Ceuta el 29 de abril de 1700.
En 1817, Eleuterio Cebollino reclamó el juicio por considerarlo incompetente, alegando que lo presidió un coronel, un teniente coronel y cuatro capitanes, sin concurrencia de letrados. Además, los llamados escribanos fueron un sargento primero, graduado de subteniente, un sargento segundo, graduado de primero, y un simple empleado del juzgado, por lo que la sentencia era nula al serlo el tribunal que la dictó. El fiscal militar, aceptando su criterio, en Consejo Supremo de Guerra, acordó el 19 de noviembre de 1818 que la causa fuera revisada y enviada por ello al Juzgado de Ingenieros.
En el mes de febrero de 1819, por una orden, fue enviado a la Península para continuar la causa. A finales de 1820 fue declarado libre de todos los cargos, volviendo a su empleo con la antigüedad correspondiente. En 1822 fue destinado a la plaza de Ceuta.
Cuando se produjo la entrada en España de los “cien mil hijos de San Luis” el 7 de abril de 1823 para reponer en el trono a Fernando VII, estaba destinado en Cádiz, pasando al ejército en la Isla de León, siendo nombrado jefe de la 1.ª Brigada, pero fue separado del servicio por “constitucionalista”, pasando con licencia absoluta a Antequera.
En 1829 le fue restituido el empleo de coronel de ingenieros y concediéndosele el retiro por todos sus años de servicio.
No hemos podido localizar la fecha del fallecimiento de Eleuterio Cebollino Pavía.
Sobre Eleuterio Cebollino Aguilar, hijo para el que solicitó la plaza de cadete, hemos localizado lo siguiente en un escrito de título “El medio agrario andaluz ante la llegada del liberalismo, las revoluciones de 1835-1836 en Antequera”.
Dentro del mismo leemos: El ayuntamiento se reunió el 30 de julio para deliberar sobre la conveniencia de enviar comisionados de Antequera a la Junta de Málaga.
Eleuterio Cebollino, que no reconocía la autoridad de la Junta, fue el único que se opuso a la medida. Los elegidos para desempeñar la misión fueron José de Casasola, José de Campos, Gaspar Palacios y Joaquín Rando.
Más tarde, del año 1850, se encontraba como Administrador de Fincas del Estado, partido de Antequera. Copiamos una nota sobre dicho cargo: “Relación que yo, Don Eleuterio Mª Cebollino Aguilar, Administrador de Fincas del Estado de esta ciudad y su Partido, doy al Ayuntamiento Constitucional de Fuente de Piedra de todas las fincas rústicas y urbanas que posee el Establecimiento en su término para la Contribución de inmuebles, cultivos y ganados que han de repartirse en el presente año (1850)”.
Algunos apuntes colombianos sobre la esposa de Eleuterio Cebollino, María de los Remedios Aguilar.
Juan Francisco Ortiz, escritor, filósofo y poeta, escribió: “Sea porque los recuerdos de la juventud son tan agradables, o por cualquier otro motivo, lo cierto es que los que conocieron a La Zebollino pretenden que, en materia de canto, no se ha oído hasta la fecha nada comparable a las tonadillas y canciones de la agraciada andaluza”.
José Vicente Ortega Ricaurte, crítico teatral, escritor y poeta, escribe que ella era una “mujer de mucha gracia, alta y delgada, hermosísimos ojos azules, cabellera rubia, blanquísima tez y perfecta en sus formas”.
De “El terror y la música”, Biblioteca Virtual Luis Ángel Arango.
En esta época, la conocida actriz doña Rafaela Isasi de Lozano, marquesa de San Jorge, o sea “la Jerezana”, esposa de José María Lozano, segundo marqués de San Jorge, que representaba, por general complacencia, tuvo por compañera de tablas a doña María de los Remedios Aguilar, andaluza, esposa del ingeniero español don Eleuterio Cebollino, conocida por tal causa con el nombre de “La Cebollino”. Esta distinguida actriz vino con su hermano, don Francisco Aguilar, quien contrajo matrimonio en esta ciudad con la señorita Teresa Suárez. Cebollino y Aguilar abrazaron la causa republicana, y en 1816 ambos se hallaban en la prisión de Estado del Colegio del Rosario, para ser juzgados como insurgentes. Y es probable que la bella actriz se prestara a hacer parte de la Compañía, en la cual eran actores los peninsulares Palacio y Huerta, con el noble fin de proteger, llegado el caso, a su marido y a su hermano oficial patriota.
De “Historia de Colombia”.
María de los Remedios Aguilar nació en Andalucía, España; era una verdadera artista, practicaba el canto y la representación teatral, por lo cual los españoles la llamaban despectivamente “La Cómica”. Abrazó la causa de la revolución, al igual que su hermano, a quien Morillo hizo fusilar el 25 de octubre de 1816 en la plaza de San Victorio. María de los Remedios fue condenada el mismo año a prisión en las bóvedas de Puerto Cabello, decretándose el destierro en julio de 1816, destierro que vivió en el pueblo de Cogua (Colombia), adonde se la hizo marchar a pie y conducida por una escolta.
De “Mujeres protagonistas de la música de Tolima”: Historia de la vida.
Célebre por sus dotes de intérprete fue la señora doña María de los Remedios Aguilar de Cebollino “La Cebollino”, reconocida cantante. Tanto su esposo como su hermano se sumaron a la causa independentista y fueron apresados en el claustro del Rosario. Se cuenta que “La Cebollino” cantó por última vez para el quinto aniversario de la independencia de Colombia, ocultando las lágrimas e intentando infructuosamente, con su gesto, salvar la prisión de su esposo y de su hermano.
En RTVC Play, televisión pública de Colombia, se estrenó en 1984 una miniserie de ficción histórica con el título “Heroínas”, una de ellas fue dedicada a María de los Remedios Aguilar.
El autor de la miniatura, el capitán Pío José Domínguez del Castillo (1780-1861), militar, ingeniero y cosmógrafo.
Actualmente, la miniatura se encuentra en el Museo Nacional de Colombia.